Se vende guion, poco uso, perfecto para regalo
Durante la década de los años 70 y antes de que Romero
estrenase su primera secuela, Russo se puso manos a la obra para hacer su
propia segunda parte del film, encargándole el guion a Rudy Ricci, el que fue
guionista de la última colaboración entre Romero y Russo, “There’s always
vanilla” (1971) y que también había sido uno de los zombis en “La noche de los
muertos vivientes”. Basándose en la novela que el mismo Russo había escrito,
titulada “Return of the Living Dead”, Ricci escribió una historia que iba a ser
una secuela directa, ambientada en el mismo pueblo que la primera parte, y su
tono iba a ser tan serio y terrorífico como su antecesora. Sin embargo, Russo
no quería seguir los pasos de Romero, que se decantó por seguir haciendo cine
independiente que se auto-producía mediante inversores externos. No, Russo no
quería asumir riesgos y buscaba una productora que le comprase el guion.
Pasaban los años y el proyecto, que el propio Russo iba a dirigir, no encontraba respaldo. A finales de esa década logró venderlo a Tom Fox (que, a su vez, se lo ofreció a Orion Films) y encontró un director mejor que él para llevarlo a cabo: Tobe Hooper, que pocos años antes había estrenado con enorme éxito “La matanza de Texas” (1974). Sin embargo, éste acabó abandonando el barco por los constantes retrasos de su puesta en marcha, y es que no convencía una película de esas características tan oscuras, además, los zombis empezaban a perder interés.
Entonces llegó el estreno de “Zombi” (1978), la secuela de
Romero, que reavivó el interés en el género, lo cual propició que se renovasen
las ganas por llevar a cabo la película de Russo.
Habemus director
![]() |
| Dan O'Bannon |
Pese a los cambios, se mantuvo el título de la novela de
Russo, un título que sí podía contener el “living dead” de la original y que,
aunque con menos poesía que los títulos de Romero, era un título perfecto para
una secuela: “El regreso de los muertos vivientes” (1985).
![]() |
| cartel de la película |
Cambiando las reglas
No fueron pocos los cambios que O’Bannon introdujo. Empezando por el tono general, que pasó de un serio, seco y dramático terror, a la más irreverente y gamberra comedia negra de terror. Continuando con cambiar las reglas establecidas por “La noche”, que aquí son ignoradas con zombis que no mueren con disparos en la cabeza, que son rápidos, pensantes e incluso que hablan al grito de “¡cerebros!”, ya que, en este libreto, lo que los zombis comen no es carne humana, sino exclusivamente materia gris, que es lo que les alivia su dolor. Los cambios culminan con una explicación científica sobre el origen del alzamiento de los muertos, ignorado a conciencia en la película original. Aquí se nos explica que todo es culpa de un gas creado por el ejército, el "Trioxin 245" que, por supuesto, acaba siendo liberado al inicio del film, ocasionando el contagio masivo. De hecho, al principio de la película, y esto es lo que la convierte en secuela directa de “La noche de los muertos vivientes”, se da una explicación de que, lo acontecido en esa película, sucedió realmente y ellos tienen un bidón que contiene el cuerpo de uno de aquellos zombis.
![]() |
| un nuevo perfil de protagonistas |
El reparto contaba con la scream queen Linnea Quigley, a la que ya habíamos visto en “Noche de paz, noche de muerte” (1984), y el polémico desnudo (un striptease en el cementerio) corría de su cuenta. La cosa fue así: después de rodarlo, a los productores, escandalizados, les pareció demasiado explícito, así que decidieron volverlo a rodar, pero esta vez pidiendo a Quigley que se rasurase el vello púbico, pensando que así sería más sutil. Error. Quitar el vello hizo que se viese todavía más lo que no querían que se viese, así que lo rodaron una tercera vez, pero incorporando una prótesis de látex en su vulva, lo que la hizo parecer un ser hermafrodita o una suerte de muñeca sin genitales.
![]() |
| Linnea Quigley y su striptease con prótesis |
A Quigley la acompañaban Thom Mathews y Miguel Núñez, ambos,
actores que después pudimos ver en diferentes secuelas de la saga “Viernes 13”.
Pero no solo de punks vive el zombi, así que el elenco también nos presentaba a
actores veteranos en otros roles como fueron James Karen, al que habíamos visto
en “Poltergeist” (1982) o Clu Gulager, al que recordaremos de la saga
“Pesadilla en Elm Street”, en el papel de embalsamador nazi que, originalmente,
iba a ser para Leslie Nielsen, al que no pudieron pagarle su elevada nómina.
![]() |
| Tarman saliendo de su bidón |
Cabe decir que, al igual que en las películas de Romero, “El regreso de los muertos vivientes” cuenta con su propio zombi-icono pop, en este caso el zombi encerrado en el bidón al que llamaron Tarman, encarnado por el actor Alllan Trautman.
Como curiosidad, destacar que una de las frases
publicitarias de la película, "Tienen hambre y no son vegetarianos",
corrió a cargo de Matt Groening, el que cuatro años después sería el creador de
la longeva serie “Los Simpson” (1989-¿?).
Una saga con carácter propio
Pese a que los films de Romero obtuviesen un estatus de cine de culto y revolución del subgénero zombi, la película ideada por Russo, que originalmente iba a ser un mero exploit de las de su ex-colaborador, acabó teniendo entidad propia y funcionó muy bien, sobre todo en el formato doméstico, siendo una de aquellas cintas que siempre se encontraban alquiladas en el videoclub. Eso animó a las productoras a crear su propia saga, paralela a la de Romero y muy alejada de sus películas, manteniendo ese tono de terror y comedia mezclado con una estética moderna a mitad de camino entre el pop y el punk.
Así pues, y con Romero habiendo concluido ya aparentemente
su saga de no muertos, se puso en marcha rápidamente la producción de la
segunda (¿o sería tercera?) parte de esta nueva saga. Pero esta vez Russo no
formaría parte del proyecto, ni como productor, ni como guionista, ni como
creador de la historia. Eso sí, seguía siendo el dueño de la coletilla “living
dead” que le seguiría proporcionando beneficios. Sin embargo, Russo siempre se quedó con las ganas de tener su propia secuela de esta nueva línea argumental surgida a raíz de su idea. Tal vez el tiempo le daría su oportunidad...
La secuela de la secuela
![]() |
| cartel de la secuela |
Llegó así a las pantallas con un título nada imaginativo:
“Return of the Living Dead: Part II”, aunque en España se la llamó “La
divertida noche de los zombis” (1988). Aparte de ciertos guiños a su antecesora
(como que uno de los actores que aparecía en la anterior diga algo así como
“creo que esto ya lo he vivido”), un zombi parodiando al de Michael Jackson en el videoclip de “Thriller” o una nueva forma de matar a los zombis, electrocutándolos, la
película aporta bien poco y acaba siendo un producto más discreto que la
anterior, que no llega al calificativo de “obra de culto” que sí tuvo su
antecesora, pero, igualmente, tuvo buena aceptación entre el público, sobre
todo y una vez más, entre los consumidores del formato doméstico, así que dio
para una nueva entrega.
Romeo y Zombieta
Sin embargo, esa entrega no fue tan premeditada como cabría
esperar. A grandes rasgos, podríamos decir que una pareja que quería meterse en
el tema de la producción cinematográfica, se puso en contacto con un director,
diciendo que tenían los derechos de la saga, solo para que, después de que se iniciase
la preproducción, se descubriese que no era así.
![]() |
| Brian Yuzna |
Así nació “Return of the Living Dead: Part III” que aquí se tituló “Mortal Zombie” (1993). Con libreto de John Penney, la historia mantenía un paralelismo con “Romeo y Julieta”, solo que, en este caso, la joven Julieta sería una especie de zombi-punk con conciencia propia. De hecho, esa es una de las pocas aportaciones de la película al concepto zombi: el de un sujeto resucitado que, con las obvias transformaciones y “mejoras” genéticas, mantiene por completo la conciencia, el habla y, bueno, otros instintos muy humanos.
![]() |
| cartel de Mortal Zombie |
Yuzna nunca ha sido un gran director y se puede comprobar en
esta película que no llegó a las salas de cine, pero, como ya venía sucediendo
con todas las películas surgidas del camino tomado por John A. Russo, en el
videoclub sí que fue todo un éxito.
Aparte de una atractiva (y nada más) Melinda Clarke en el papel principal y de J. Trevor Edmond como el novio cegado de amor, en el elenco se cuenta también con un pequeño papel para Brian Peck, que ya había aparecido en las otras dos partes.
![]() |
| Melinda Clarke desayunando |
Se podría decir que la saga “living dead”, nacida en el camino de Russo, quedaba ya muerta y enterrada, aunque alguien compró los derechos y en 2005 produjo dos secuelas más para TV, las dos estrenadas el mismo año, editadas en DVD, rodadas en Rumanía y con una calidad tan ínfima que ni me voy a molestar en hablar de ellas. Se trata de “El regreso de los muertos vivientes 4: Necrópolis” (2005) y “El regreso de los muertos vivientes 5: Danza macabra” (2005).
![]() |
| carteles de las dos últimas y horribles partes |
![]() |
| las tres primeras y revolucionarias partes de la saga |
![]() |
| autoediciones de las dos últimas y nefastas partes de la saga |














