“El poder de la memoria alienta el poder de la imaginación. Y esa es la base sobre la que tenemos que crear algo nuevo”. Akira Kurosawa

18 enero, 2021

Los mitos del terror III: La invasión

Y entonces llegó la invasión.

1932 fue un año muy productivo para el género y a partir de ahí nos invadieron las películas de terror, donde Lugosi y Karloff eran los más solicitados por todas las compañías y, aunque os hablaré de los títulos más importantes del género en esos años, destacaré más aquellos donde ellos aparecen.

De la mano de Universal Pictures llegaron a las salas de proyección títulos como “El Caserón de las Sombras (1932)” de James Whale con Boris Karloff y Charles Laughton, título que años después versionaría el director William Castle; "La momia (1932)” de Karl Freund con Boris Karloff, que, pese a tener menos repercusión que Drácula o Frankenstein, sería otro de los "monstruos clásicos" que pasarían a la historia y “Doble asesinato en la calle Morgue (1932)”, adaptación de la obra de Edgar Allan Poe por Robert Florey con Bela Lugosi.

Póster de "Freaks (1932)"
Por su parte, su gran competidora, la Metro Goldwyn Mayer, no quiso quedarse atrás y estrenó otros tales como “La máscara de Fu-Manchú (1932)” de Charles Brabin con Boris Karloff y “La parada de los monstruos (Freaks) (1932)”, extraña obra de Tod Browning donde da rienda suelta a su más macabra interpretación del mundo circense y del espectáculo entre el que el director se había criado.
Otras compañías se sumaron al negocio de hacer cine de terror en serie y Paramount Pictures lanzó, entre otros, “El Hombre y el monstruo (El Dr. Jekyll & Mr. Hyde) (1932)” de Rouben Mamoulian y “La Isla de las Almas Perdidas (1932)” de Erle C. Kenton con Charles Laughton y Bela Lugosi, una gran película que fue la primera (y yo opino que mejor) versión de esa novela de H. G. Wells.

Algunas de las aportaciones de otros estudios fueron, por parte de Columbia Pictures, “El médico asesino (Behind the Mask) (1932)” de John Francis Dillon con Boris Karloff. De Fox Film Corporation, “Chandú, el enigmático (Chandú the magician) (1932)” de William Cameron Menzies y Marcel Varnel con Bela Lugosi. Y de otras productoras menores que también se animaron, como K. B. S. Productions Inc., llegó "El beso de la muerte (1932)", con Bela Lugosi, y de la compañía Victor & Edward Halperin Productions, llegó “La legión de los hombres sin alma (White Zombie) (1932)” de Victor Halperin con Bela Lugosi y catalogada como la primera película de zombis, aunque no tal y como los conocemos ahora, ya que esa reinterpretación llegaría mucho más tarde de la mano de George A. Romero, de lo cual os hablaré en otra ocasión.
Póster de "La legión de los hombres sin alma (1932)"
A partir de ese momento se había puesto en marcha una maquinaria que ya no se podía parar. Los adultos podían ver en pantalla a los personajes de las novelas que habían leído y de los cuentos que sus abuelos les contaron de niños; los jóvenes que acudían al cine en pareja, encontraban en el género la excusa perfecta para esos abrazos furtivos entre las butacas; y, menos sobreprotegidos que ahora, los niños alimentaban su imaginación y ampliaban su repertorio de disfraces para Halloween.

El invisible Claude Rains
Pese a que todas las productoras querían su pedazo del pastel, Universal Pictures es la que supo exprimir el género de forma más planificada, así pues, tras estrenar “El hombre invisible (1933)”, otra adaptación de una obra de H. G. Wells, de la mano de James Whale y otro "monstruo clásico" para la posteridad, y “Satanás (The black cat) (1934)” de Edgar G. Ulmer con Bela Lugosi y Boris Karloff (otro film inspirado lejanamente en un tema de Edgar Allan Poe), empezaron a llegar las secuelas de sus primeros éxitos y empezó a tomar forma su universo cinematográfico.

La primera fue “La novia de Frankenstein (1935)” que es mucho más que una secuela, es una auténtica Obra Maestra de James Whale, de nuevo con Boris Karloff encarnando al monstruo. Tras su enorme éxito y después de estrenar “El cuervo (1935)” de Lew Landers (Louis Friedlander) con Boris Karloff y Bela Lugosi nuevamente en una adaptación de Poe, “El Lobo Humano (Werewolf of London) (1935)” de Stuart Walker, primera película destacable en mostrarnos a un hombre lobo o licántropo, pero no creando todavía al mito como lo conocemos y “El Poder Invisible (1936)” de Lambert Hillyer con Bela Lugosi y Boris Karloff como protagonistas, llegó su segunda secuela: “La hija de Drácula (Dracula’s Daughter) (1936)”, secuela directa del Drácula de 1931, ya que empieza justo donde ésta acaba. Dirigida por Lambert Hillyer y con Gloria Holden como la condesa Marya Zaleska y Edward Van Sloan repitiendo en el papel de profesor Van Helsing.

La Obra Maestra de James Whale
Durante este tiempo, la MGM aprovechó para pedirle a Tod Browning que hiciera un remake de de su propia obra protagonizada por Lon Chaney padre en 1928, “La casa del horror (London After Midnight)”, que titularon como “La Marca del Vampiro (1935)”, en ésta ocasión, con Bela Lugosi en el papel protagonista.

Tras estos y otros muchos títulos más, ya se habían consolidado los Karloff y Lugosi y otros actores, como Charles Laughton, se habían dado a conocer. También se habían consagrado los grandes directores, y nos habían presentado, hasta el momento, un sinfín de monstruos tales como el jorobado de Notre Dame, el fantasma de la ópera, el conde Drácula, el monstruo de Frankenstein y su novia, la momia, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, el hombre invisible, un primer licántropo, los zombis, así como ayudantes jorobados, científicos locos por doquier, asesinos cruentos o hipnotizadores perversos.

La familia Laemmle, hija, padre e hijo
Paralelamente al “Universal Horror”, Laemmle Jr. seguía invirtiendo también en otros géneros y vio como su emprendedora osadía era un arma de doble filo. En el momento más álgido de la Gran Depresión, Laemmle Jr. no se conformó con la serie B e hizo sus incursiones en las producciones de alto presupuesto, haciendo que Universal Pictures cayese en manos de la Administración Judicial y viéndose obligado a cerrar su cadena de teatros.
Aunque consiguió mantener viva la parte cinematográfica del estudio, no le duró mucho tiempo. Se embarcó en la producción del musical de alto presupuesto "Show boat (1936)" para el que tuvo que pedir un préstamo de 750.000$ a Standard Capital Corporation avalado con sus acciones de la compañía. Un préstamo que después no pudo pagar, ocasionando que esa empresa se hiciese con el control de los estudios en abril de 1936.

Lugosi como Ygor
Los nuevos ejecutivos de los estudios Universal dejaron de producir cine de terror y se dedicaron más a las comedias musicales. No fue hasta 1939, cuando la Gran Depresión ya daba sus últimos coletazos, que siguieron adelante con la producción de estas cintas, empezando por una nueva secuela de Frankenstein: “La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein) (1939)” de Rowland V. Lee con Boris Karloff encarnando de nuevo al engendro y, atención, con Bela Lugosi dando vida al criado Ygor, quedando en un segundo plano con respecto a Karloff y cubierto de maquillaje, después de haber rechazado el papel de la principal y exitosa criatura en su primera entrega, precisamente por ese motivo.

Aunque de forma más tímida, retomaron la producción de títulos de terror como “La Torre de Londres (1939)” de Rowland V. Lee con Boris Karloff y otro maestro que después daría mucho que hablar en el género: Vincent Price, y siguió explotando esas colaboraciones en pantalla de Lugosi y Karloff con “Viernes 13 (Black Friday) (1940)” de Arthur Lubin.

En esos tiempos, la RKO estrenó “Esmeralda, la zíngara (1939)", una nueva versión de "El Jorobado de Notre Dame", esta vez de la mano de William Dieterle con Charles Laughton en el papel de Quasimodo, consiguiendo al jorobado más famoso del cine sonoro. Por su lado, Paramount Pictures estrenó "El gato y el canario (1939)", su propia versión de la obra de teatro de John Willard "El gato y el canario" que Universal Pictures ya había adaptado con "El legado tenebroso (1927)".

Es entonces, en 1941, cuando Universal decide presentar a su tercer "gran monstruo" en las pantallas. Con un nuevo guion en las manos y no pudiendo
Chaney Jr. en "One million B.C."

contar en esa ocasión con Karloff, involucrado en otros proyectos, pese a haberse escrito el papel para él, la compañía se fija en un actor que empieza a acercarse a la fama y que un año antes había protagonizado la cinta de ciencia ficción “Hace un millón de años (One million B. C.) (1940)” de Hal Roach y Hal Roach Jr., el cual era, ni más ni menos, que el hijo del legendario actor Lon Chaney, Lon Chaney Jr.

Es así como llega a las pantallas, de la mano del director Geroge Waggner, la historia de un hombre imbuido con la maldición del licántropo de los cuentos populares: “El Hombre Lobo (1941)”, dando lugar a un efecto equivalente al de Drácula y Frankenstein diez años antes. Superó con creces el efecto que causaron el hombre invisible, la momia, Fu-Manchú o el Dr. Jekyll & Mr. Hyde, que no por ello fueron menos importantes, pero la trascendencia del lobo de Chaney Jr. fue superior; más parecida y de una envergadura similar a la de los personajes de Lugosi y Karloff respectivamente, teniendo en cuenta, claro está, que había pasado una década y el público ya estaba acostumbrado a este género, con lo que el efecto se reducía al personaje y no a un nuevo tipo de cine, como sí sucedió en 1931.

Póster de "El hombre lobo (1941)"
Esta cinta se estrenó triunfando y creando un mito del cine de terror que fue y sigue siendo la referencia hoy en día en lo que al hombre lobo concierne. Hay que mencionar la aparición de Bela Lugosi en la película como el zíngaro que trae de tierras del este la maldición. También hay que decir que éste film instauró las creencias que rodean al mito, ya que así como Drácula y Frankenstein son adaptaciones de una obra concreta, esta película es una historia original del guionista Curt Siodmak que simplemente tomó como referencia la tradición popular de los licántropos a la cual ciertos tópicos no pertenecen, como creemos, sino que son producto de lo que el guionista ideo y plasmó en ése film: la transformación cuando hay luna llena, la muerte del lobo a causa de las armas de plata o el contagio mediante la mordida, así como la identificación del maldito con la figura del pentagrama o estrella judía de David. Y es que Siodmak era un alemán de origen judío que huyó de tierras germanas controladas por los nazis y se dice que incluyó en el guion la estrella de David, que se manifestaba enfureciendo la parte malvada de la bestia, como reflejo de la ira nazi contra los judíos y todo su simbolismo. En conclusión, lo que surgió de esa película con respecto a los hombres lobo, perduraría para siempre.

Ya se habían instalado los tres grandes: Bela Lugosi, Boris Karloff y Lon Chaney Jr.

Ya habían invadido nuestra cultura los tres monstruos que, probablemente, son los más famosos de todos los tiempos: el conde Drácula, el monstruo de Frankenstein y el Hombre Lobo.

Ya se habían puesto todas las cartas sobre la mesa y, aquello que había pasado del arte europeo al negocio estadounidense, ahora daba un paso más allá y se convertía en explotación sin contemplaciones. Algo análogo a lo que en el siglo XXI ha sido el cine de superhéroes. Pero, viendo el legado de cine de terror clásico que nos ha quedado de ello, que queréis que os diga… Bendita explotación.

Sobre tal aprovechamiento del género y sus personajes os hablaré en el siguiente capítulo de "Los mitos del terror".

Os dejo unas fotos de algunas de las películas mencionadas que tengo en mi colección, así como algunas figuras de esos monstruos clásicos.
Una vez más, junto a sus ediciones sencillas españolas, pongo las ediciones "Legacy" de EEUU con sus correspondientes bustos en edición limitada y numerada, ya que esas ediciones incluyen todas las películas de cada personaje.
Algunos de los títulos mencionados

La momia y su figura

Primeras secuelas de Frankenstein

Primeras secuelas de Drácula
Edición española de "El lobo humano" y edición española y "Legacy" con busto de "El hombre lobo"
Figura descatalogada de 30 cm marca Kenner

Resto de capítulos de Los Mitos del Terror:

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