“El poder de la memoria alienta el poder de la imaginación. Y esa es la base sobre la que tenemos que crear algo nuevo”. Akira Kurosawa

25 enero, 2021

S. Craig Zahler, dirigiendo a contracorriente

S. Craig Zahler es un director todavía desconocido para algunos, pero en 2015 era desconocido para todos.

S. Craig Zahler
Nació en 1973 y, después de hacer sus pinitos como compositor y baterista de un grupo musical, comprende que su futuro está en el cine. Decide cursar estudios como director de fotografía y comienza a ejercer en cuatro cortometrajes, pero la dirección de fotografía no es suficiente para él. Tiene mucho más que ofrecer y ni la música ni la cámara son medio suficiente para expresarlo. Es momento de dar rienda suelta a su creatividad y plasmar en papel todas esas ideas surgidas de una mente al margen de lo cotidiano.

Pero todo aquello que se sale de la agenda Hollywoodiense no siempre es bien recibido.

Escribe seis guiones que no encuentran un hueco en la industria por su contenido contracultural. Uno de ellos, el oscuro western “The Brigands of Rattleborge”, encabezó en 2006 la famosa y prestigiosa Lista Negra (una lista anual formada por los mejores guiones sin producir). A sabiendas de que ese libreto tenía un gran potencial, se comienza a rumorear que la dirigiría el surcoreano Park Chan-wook (“Oldboy, 2003, “Rompenieves, 2013), pero nunca vio la luz, quedando el guion muerto en el fondo de algún cajón. ¿He dicho “muerto”? Quizás en un coma profundo.

Lejos de frustrarse, opta por un medio donde sus ideas sí podrían ser divulgadas, iniciando así en 2010 una carrera como novelista en la que ha publicado hasta el momento seis novelas y una novela gráfica.

Paralelamente a su paso por la literatura, Zahler sigue escribiendo guiones, acumulando hasta veintiuno y consiguiendo colar uno a Sony y otro a una productora francesa que acabó produciéndose como “The Incident (Asylum Blackout), (2011)” con Alexandre Courtès en la dirección. A la vez, comienza a sonar como candidato para escribir la adaptación del anime “Robotech”, del cual Warner adquirió los derechos y que parecía que iba a ser producido y protagonizado por Tobey Maguire. Tampoco se hizo.

Sus creaciones nunca serían producidas en un Hollywood demasiado orientado a un camino lineal que no toma riesgos, así que la única vía eran las productoras independientes.

Dallas Sonnier y Jack Heller
En 2008, el hasta el momento agente Dallas Sonnier y su socio Jack Heller fundan la productora de cine de bajo presupuesto Caliber Media y en 2012 llega a un acuerdo con Zahler para producir uno de sus guiones, un western, por el cual se interesan los actores Kurt Russell y Richard Jenkins. El horizonte comienza a definirse. Ya hay luz al final del túnel.

Después de dos años, muchos problemas de financiación y de que Sonnier hipotecara su casa para producirla, en 2014 comienza el rodaje de la película escogiendo como director debutante al propio S. Craig Zahler, que también compondría la banda sonora junto con Jeff Herriott. La cinta se estrenaría en 2015 bajo el título de “Bone Tomahawk (2015)”.

El reparto se pobló de nombres conocidos haciendo que el film fuese adquiriendo un sabor a Serie A que haría las delicias de muchas de las grandes de Hollywood. Un elenco coral encabezado por Kurt Russell, al que acompaña Richard Jenkins (los dos que apostaron por el libreto desde el principio) y que cuenta también con actores de la talla de Patrick Wilson (“Expediente Warren, 2013), Matthew Fox (“Perdidos, 2004-2010), Lili Simmons (“Banshee, 2013-2016), Sean Young (“Blade Runner, 1982), Udo Kier (“La sombra del vampiro, 2000), David Arquette (“Ravenous, 1999), Michael Paré (“El experimento Philadelphia, 1984) y un pequeño papel, casi a modo de cameo, para un actor querido por todos los amantes del terror friki y de las películas de Rob Zombie, ni más ni menos que el fallecido Sid Haig (“La casa de los 1000 cadáveres, 2003).

El film es un western atípico, tan atípico, que podría catalogarse en el subgénero de western de terror con toques de gore. Pero que nadie se lleve a engaño, no es una película gore y no es terror tal y como lo conocemos. El film está repleto de oscuridad y de desesperanza desde el comienzo, pero también de buen gusto y una preciosa fotografía de Benji Bakshi.

El compromiso del director para explicar las motivaciones de cada personaje junto con una narración pausada (tanto, que aquel que no se sumerja en su historia y sus protagonistas soltará los típicos “que lenta” o “no avanza”), hacen que uno sienta verdadera empatía con los personajes, que los comprenda, que le importe lo que les suceda y se sienta absorbido y atrapado en cada historia individual sintiendo en sus carnes los exasperantes y duros obstáculos que encuentran a lo largo en su misión, y ahí radica su parte terrorífica.

Richard Jenkins, Kurt Russell y Matthew Fox
En lo referente al gore y para no destriparle la película a nadie, simplemente decir que está presente en una parte concreta del film, de una forma tan explícita como aislada, con lo que no basta para tacharla de película gore, pero sí para darle un toque de distinción y personalidad propia, además de agudizar el significado de lo que está sucediendo en la película en ese momento. Zahler sabe cuánto tiene que poner de cada ingrediente para no estropear una receta.

Tras el éxito de la película, que pasó también por el Festival de Sitges llevándose el Premio a Mejor Director y el Premio de la Crítica y, pese a nadar a contracorriente de lo que gusta a las majors de Hollywood, Zahler comienza a estar en boca de muchos.

En 2016, el mismo año en que Zahler vende a la Fox los derechos de su novela “Wraiths of the Broken Land” para ser producida y dirigida por Ridley Scott (proyecto todavía en el aire), Sonnier deja Caliber Media para fundar Cinestate, llevándose a Zahler como su cliente estrella, y se ponen a trabajar en el siguiente proyecto, una violenta película con una trama carcelaria titulada “Brawl in cell block 99 (2017)”, cuyo estreno mundial fue en el 74º Festival de Cine de Venecia en 2017 con muy buena acogida.

De nuevo, el guionista sería el encargado de dirigir y musicalizar la película, esto último otra vez junto a Jeff Herriott. Volvían a sorprender con un reparto plagado de caras conocidas, pero ninguna de ellas de las más cotizadas, siendo el papel principal para un redescubierto Vince Vaughn que, pese a tener en su currículum algunas películas serias (y muy buenas), ha dedicado casi la totalidad de su carrera a la comedia barata. Aquí, no solamente nos topamos con una excelente actuación dramática por su parte, sino que su lavado de cara es total y asistimos a una metamorfosis exterior e interior que nos ofrece a un antihéroe creíble y un descenso al averno mediante un desgarrador, duro y explícito relato de violencia y amor en una película que no deja indiferente a nadie.

El reparto también cuenta con Jennifer Carpenter (para el que no la conozca por el nombre, la hermana de Dexter Morgan, el entrañable asesino psicópata en la serie del mismo nombre), que nos deleita con un buen y profundo papel que corrobora lo que los fans de la serie sospechábamos: que es una excelente actriz desaprovechada, probablemente, por su poco estandarizado físico.

Otro de los papeles es para un olvidado y a la vez genial Don Johnson en una madurez profesional que le ha sentado de maravilla, mejorando ostensiblemente lo que nos ofreció en su momento de mayor fama.

Escena de "Brawl in cell block 99"
Una película que te agita por fuera es algo emocionante, fascinante, pero cuando una película te agita por dentro, se convierte en algo más. Una vez más, y ya van dos de dos, Zahler consigue que empatices con los personajes y sientas que estás dentro de la película. Una vez más, la cinta hace sufrir al espectador, pero en su justa medida, sin que éste llegue a querer dejar de verla, sino todo lo contrario. Para mí, “Brawl in cell block 99” es, hasta el momento, la mejor película de Zahler. Desde su deliciosa e impresionante fotografía, una vez más a cargo de Benji Bakshi, a sus momentos exentos de banda sonora, que acentúan la crudeza de lo que estamos viendo, pasando por unas interpretaciones brutalmente conseguidas y una abundante violencia sin censura, pero en ningún momento gratuita, sino muy necesaria para transmitir lo que la historia y la narración requieren.

Un nuevo éxito que extendió la fama de Zahler a todo el globo, eso sí, dentro de lo que permite no contar con el escaparate de las grandes productoras o la academia de Hollywood. Algo que hace que esté más en boca de los consumidores de cine independiente o de autor y no tanto del gran público. Era el momento de hacer otra película. Era el momento de llegar al gran público contando con una estrella de renombre. Era el momento de Mel Gibson.

Dragged Across Concrete
De nuevo a través de la productora Cinestate, una vez más con Zahler como guionista, director y co-compositor junto a Jeff Herriott, repitiendo como director de fotografía el infalible Benji Bakshi y también con estreno mundial en el Festival de Cine de Venecia, llegó “Dragged Across Concrete (2018)”, su tercera y, hasta el momento, última película.

En esta ocasión el protagonismo era para un dueto, un par de polis encarnados por Mel Gibson y el actor que hizo el papel de su vida en la anterior película de Zahler: Vince Vaughn. Y él no fue el único que repitió en el elenco, ya que se volvió a contar con otros tres actores de su anterior film: Jennifer Carpenter, Don Johnson y Udo Kier, a los que se les sumaron unos más que interesantes Tory Kittles (“True Detective, 2014) y Michael Jai White (“El Caballero Oscuro, 2008).

Si la primera fue un oscuro western de terror y la segunda un violento drama carcelario, ésta tercera es un thriller policiaco con grandes tintes Neo-noir; un buddy film que ahonda sobre clases, razas y la doble moral.

Una vez más, Zahler consigue que te metas en la cinta, por no decir que es la cinta la que se mete en ti, pero esta vez alcanzando cotas de empatía extremas. He de reconocer que, pese a que me gustó y mucho, es la única de las tres que me puso mal cuerpo. Muy mal cuerpo. Y no por sus escenas explícitas, que las tiene y muy fuertes, sino por todo lo que transmite y la forma en que lo hace. Los personajes y las situaciones llegan a límites de presión muy altos; las decisiones que tienen que tomar son la máxima expresión de la desesperación y el final… Ay, el final. En cualquier caso, una muy buena película para la que hay que ir muy preparado antes de verla. Mi recomendación es que preparéis más el alma que el estómago.

Vaughn y Gibson en "Dragged Across Concrete"

Al margen de esto, volvemos a disfrutar de una magnífica fotografía que hace que no quieras que cambien de plano y de una banda sonora que te sumerge en cada escenario. El cine negro traído a la actualidad está bien medido y acaba en un producto que no es solo para los puristas amantes de un género policiaco que se caracteriza por ser muy sosegado, y es que el film sabe adaptar su ritmo a cada situación, tiene momentos que producen no pocos sobresaltos y escenas de acción pura bastante brutales.

La película tuvo muy buena acogida y dio a Zahler un estatus más cercano al que merece, aunque todavía le queda mucho por ser reconocido.

Vince Vaughn, S. Craig Zahler, Jennifer Carpenter y Don Johnson
Algunos se empeñan en catalogar estos tres films en una especie de trilogía apócrifa sobre… No dejan claro sobre qué. ¿La violencia, la desesperanza, la corrupción? Yo no lo veo así y solo les daría la razón si sus próximas películas tirasen por otros derroteros. A mi modo de ver, los tres films son muy distintos entre sí y solamente comparten entre ellos una forma de hacer cine, un lenguaje que, si se mantiene a lo largo de toda su filmografía, no formará ninguna trilogía, continuista o no, sino que establecerá un estilo propio y referencial del director, uno que me recuerda mucho al cine de Sam Peckinpah, pero actualizado. Para mí, Zahler se ha convertido, con solamente tres películas, en uno de mis directores de cabecera y no veo el momento de que estrene un nuevo proyecto. Aunque su futuro es difuso, de momento.

Después de sus tres películas, escribió el guion para la enésima parte de la saga Puppet Master y se sabe que actualmente escribe una columna llamada "Malignant Growths" sobre películas de terror con micro presupuestos en la resucitada revista “Fangoria”, propiedad ahora de su productor Dallas Sonnier. Pero poco se sabe sobre sus futuros proyectos al margen de dos pequeños aperitivos:

Por un lado, Warner Bros le compró los derechos cinematográficos de su novela policiaca “Mean Business on North Ganson Street” y se le encargó a él mismo la adaptación a guion de cine para que sea protagonizada por Leonardo DiCaprio y Jamie Fox en algún momento de esta década. Todavía sin director, ardo en deseos de que lo escojan también a él.

Por otro lado y sobre aquel primer guion que mencioné al principio titulado “The Brigands of Rattleborge” que, se rumoreó, sería dirigido por Park Chan-wook, dije que no estaba muerto, sino en un coma profundo, y esto es porque Amazon Studios lo ha despertado de su letargo. El monstruo de las ventas online parece que va a producir finalmente la película manteniendo a Chan-wook en la dirección y con Matthew McConaughey en el papel principal de este western sobre bandidos. Pinta pero que muy bien.

Nada más se sabe y solo nos queda esperar pacientemente a que salte la noticia de que S. Craig Zahler va a dirigir su cuarta película.

Para acabar, dejo aquí la acostumbrada foto de la parte de mi colección dedicada al tema del que os hablo. Lamentablemente y por culpa de no pertenecer a las majors, sus películas no llegan a todos los rincones del planeta en formato doméstico. Nuestro país es un claro ejemplo, donde, y pese a haberse doblado las tres al castellano, solamente las dos primeras han sido editadas, quedando pendiente desde hace casi tres años la edición de Dragged Across Concrete (2018)”, y eso que cuenta con Mel Gibson. Es por eso que, de esa película en concreto, me he tenido que hacer yo mismo una edición customizada, a la espera de que se edite aquí y poder comprarla para que se una a las dos primeras.


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