Dicen que madre no hay más que una… excepto en el cine, donde las hemos visto de diferentes y variopintas índoles.
El cine ha tratado a las madres de mil formas distintas; desde la madre luchadora, como la Sarah Connor de “Terminator”, dispuesta a partirse la cara con un androide del futuro para proteger a su hijo, a la madre olvidadiza, como Kate de “Solo en Casa”, que no olvidó ninguna de sus maletas… pero sí a su hijo.
El celuloide nos ha ofrecido a sacrificadas madres a través de personajes como la elefanta Jumbo, mamá de Dumbo; la Sra. Gump, dispuesta a todo por conseguir que traten bien a su hijo Forest; como Stella Dallas, cuyo amor por su hija es tan grande que es capaz de renunciar a todo, tal y como hizo la anónima madre de Bambi.
También hemos visto a madres coraje que han ayudado a sus hijos a superar momentos adversos, en personajes como el de Sophia Loren en el rol de una madre en plena Segunda Guerra Mundial en “Dos mujeres (1960)”.
En la misma guerra encontramos a la Rosie de Scarlett Johanson que ayuda a su hijo tentado por el régimen a tener ideales propios en “Jojo Rabbit (2019)”.
O el de Joy de “La habitación (2015)”, a quien su hijo Jack llamaba “Ma” en aquel cuarto donde ella lo alumbró y en el que estuvo secuestrada desde los 17 años.
También el de Meg, la madre interpretada por Jodie Foster en “La habitación del pánico (2002)” donde protegía a su hija del violento asedio de su hogar.
Luego están las madres resignadas, como Manuela de “Todo sobre mi madre (1999)”, que ha de lidiar con haber perdido a su hijo.
También Kim Hye-ja, de la cinta “Madeo (2009)”, que ha de convivir con que su inadaptado hijo haya sido acusado de asesinato.
O como las madres rivales pero condenadas a entenderse (una biológica y otra adoptiva) interpretadas por Susan Sarandon y Julia Roberts en “Quédate a mi lado (1998)”.
Madres vengativas como Beatrix Kiddo en “Kill Bill (2003)”.
Madres terroríficas, como la del film “Mamá (2013)”.
Madres heroínas, como Elastigirl en “Los Increíbles (2004)”.
E incluso madres eternas, como la Madre Tierra de Jenniffer Lawrence en “Mother! (2017)”.
Y, cómo no, las madres malas, como la Sra. Bates de “Psicosis (1960)”, posesiva y manipuladora hasta el fin de sus días… e incluso después, justo lo mismo que Vera en “Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro) (1992)”.
O la falsa “madre idílica” de Kathleen Turner en “Los asesinatos de mamá (1994)”, dispuesta a acabar con quien altere su imagen de madre perfecta.
Por eso hoy quiero felicitar a la mía, a mi madre, Pepi, en el día de su cumpleaños, y agradecerle todo lo que me ha dado y me sigue dando, todo lo que me ha enseñado y me sigue enseñando y mostrar mi orgullo por tener una que representa todo lo bueno que implica la palabra MADRE. Felicidades, Mama.