“El poder de la memoria alienta el poder de la imaginación. Y esa es la base sobre la que tenemos que crear algo nuevo”. Akira Kurosawa

21 noviembre, 2024

Saturación de superhéroes


En mi infancia se decía que los superhéroes eran para los niños. Unos personajes que veíamos a través del cómic o la animación; productos que solamente consumían los infantes porque a los adultos no les interesaba Spider-Man, Batman, Hulk o Superman… ¿o tal vez estos dos últimos sí?

Mis padres estaban 0% interesados en los cómics o los superhéroes pero los recuerdo viendo juntos la reposición de la serie de televisión de imagen real “El increíble Hulk (1978)”. También veían las películas del Superman de Christopher Reeve de los 80s. ¿Será entonces que si existe un producto cinematográfico de imagen real ya puede considerarse que es para adultos?

El Hulk de Lou Ferrigno y el Superman de Christopher Reeves, ambos de 1978

No hace mucho escuché por la calle un comentario que decía algo como “los adultos de hoy en día están infantilizados. Antes, un padre de familia no estaba pendiente de que si Batman, de que si Iron-Man…”.
¿Es cierta esta reflexión, o será que el hecho de que existan abundantes adaptaciones en imagen real de esos superhéroes ha atraído a un público adulto?

A finales del siglo pasado se intentaron realizar largometrajes sobre superhéroes pero, más allá de "Superman (1978)" y "Batman (1989)", la cosa no dio para mucho por la limitación de los efectos especiales.

Michael Keaton como Batman (1989)

Pero el inicio del nuevo milenio trajo consigo una tecnología capaz de hacer creíble que un joven se balancease con telarañas por los edificios de Nueva York; que un científico que usa la talla M se convirtiese en un titán verde de 3 metros o que un hombre vestido con una pesada armadura pudiese volar con la ayuda de unos reactores.

El Spider-Man de Tobey Maguire, de 2002

Esto nos trae hasta un 2024 saturado con la oferta de superhéroes tanto en el cine como en las plataformas. Remakes, reeboots, secuelas, precuelas, spin-offs, crosovers, series, mini series, micro series, web series, universos, multiversos

Es cierto, el cine de superhéroes ha llegado para quedarse y ya no es solo para niños. Es un cine que ha de existir, que merece existir y que nosotros, los espectadores, merecemos que exista. Pero, ¿es necesaria esta avalancha de productos cada vez peores?, ¿es necesario volver a reiniciar un universo cuando los números no son los esperados?

Robert Downey Jr. en el anuncio de su regreso a Marvel como Dr. Doom

El western vivió esa época dorada de sobresaturación y ahora casi no se realizan. Espero que las productoras tomen nota y sepan rentabilizar sin quemar (o sin quemar más) un género de cine de imagen real que muchos habíamos esperado desde nuestra infancia.

Hablando de superhéroes quemados... La Antorcha Humana de Chris Evans

Y luego está el tema de los productos conectados...

"¿Tete, esta es canónica?" Me solía preguntar mi sobrino cuando descubría una nueva serie de Marvel. “No, las del universo de Daredevil no, pero Agentes de SHIELD sí”, le respondía yo.
“¿Y esta peli?”, “No, la de ese Hulk no es canónica, la del otro sí”.
Pero eso era antes; ahora le he de preguntar yo a él, porque ya me he perdido por completo.

Cuando las películas de superhéroes de Marvel comenzaron a interconectarse con cameos y crossovers parecía una maravillosa idea. A veces, la escena post-créditos tenía más valor que toda la película, y es que deseábamos ver quién vendría a reclutar al prota para unirse a los Vengadores, ¿sería Nick Fury o Tony Stark?

El Nick Fury de Samuel L. Jackson junto al Tony Stark de Robert Downey Jr.

El siguiente paso fueron las películas corales donde ya no hacían cameos, sino que todos ellos eran protagonistas. Avengers (2012), “Capitán América: Civil War (2016)”... El producto ya no era un personaje, el producto era Marvel y su universo cinematográfico. Mal nombre para un universo al que la llegada de Disney+ propició la incorporación de cantidades ingentes de series. Y es ahí donde se les fue de las manos.

Una cosa era “Agentes de SHIELD (2013)”, una serie cuya trama sucedía en el mismo lugar que las películas pero donde no veíamos a los personajes famosos salvo algún cameo ocasional y, lo más importante, una serie que si no veías no importaba porque seguirías entendiendo las películas.

Otra cosa muy distinta es obligar al espectador a ver todo lo que Marvel produce si no quiere perderse. Hablamos de toneladas de series protagonizadas por los que ya son o acabarán siendo personajes principales de las películas y cuyas tramas son vitales para comprender el argumento de lo que después suceda en el cine.

Los Vengadores al completo en la película de 2012

No tiene nombre que uno deba haber visto “Invasión secreta (2023)” y “Ms. Marvel (2022)” (una serie para pre-adolescentes) para comprender lo que luego sucede en “The Marvels (2023)”; o que uno crea saber cuál fue el vinal de Visión para luego darse cuenta de que lo sucedido en “Wandavision (2021)” cambió toda la historia. ¿Capitán America 4? Pero si ya no… ¡Ah, que ahora es Falcon! ¿Pero cuando..? !Ah, que hubo una serie donde lo explican..!

Y para colmo, la llegada del multiverso abre la puerta a que todo lo que hasta ahora no era canónico, como Daredevil, pase a serlo.

El Daredevil de Charlie Cox que ahora pasará a ser canónico

A mi, como a casi todo el mundo, no me da la vida para verlo todo. Es más, no lo quiero ver todo y no lo voy a ver todo.

No era mala idea lo de decenas de producciones conectadas sucediendo simultáneamente de forma canónica; los más fans lo verían todo sin excepción mientras que los espectadores más casuales podríamos escoger qué ver, pero Marvel exige una atención absoluta sobre sus productos y eso ha generado el efecto contrario: si yo solo quiero ver las películas pero no las voy a comprender sin ver las series, no solo no voy a ver las series, sino que ahora tampoco veré las películas.

Y, cuidado, Disney, que con Star Wars vas por el mismo camino. Aprende de tus errores porque con La Fuerza no se juega…


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