Si hay un género cinematográfico que se consolidó como líder en la era de los videoclubs, sobre todo en la etapa previa al DVD, es sin duda el género de acción.
Dentro de ese, hay infinidad de subgéneros, desde el cine de artes marciales al cine bélico, pasando por la ciencia ficción, la fantasía o el policiaco; además, hay películas de otros géneros que incluyen grandes dosis de acción, como pueden ser dramas, comedias o incluso films de terror, pero las películas de acción pura, las del tipo duro que lo aguanta todo, nunca se han caracterizado por un elaborado argumento, unos personajes profundos o una carga emocional importante, sino que siempre se han limitado a ofrecer una historia lineal en la que el bueno es molestado por el malo y todo se resuelve a hostias o a tiros.
![]() |
| los héroes de Cannon Films |
Esas son las “pelis de acción” de toda la vida, que
triunfaron en el último cuarto del siglo pasado (en gran medida gracias a la
productora Cannon Films) y que, en los tiempos que corren, no encajan con la
demanda de un público que quiere ver superhéroes y aprendices de mago. Pero hoy
voy a escribir sobre cómo en pleno siglo XXI, un nuevo héroe a la antigua
usanza se abrió paso para instaurarse como un nuevo icono del cine acción,
ignorando las modas y las preferencias de un público que se rindió a sus pies.
Su nombre: John Wick.
Viejas glorias
Los grandes héroes de acción son, en algunos casos, personajes con nombre propio, como John Rambo, John McClane, Sarah Connor, Joe Armstrong, Snake Plissken, Martin Riggs, Ellen Ripley, Dutch Schaefer, Jason Bourne o Dominic Toretto; mientras que en otros casos son los actores, independientemente del papel que estén interpretando, los que se consideran un icono representativo del cine de acción, donde destacan Jackie Chan, Bruce Willis, Chuck Norris, Sylvester Stallone, Jean Claude Van Damme, Steven Seagal, Bruce Lee, Arnold Schwarzenegger, Michael Dudikoff, Matt Damon, Jason Statham, Vin Diesel, Dwayne Johnson o Jet Li.
![]() |
| las viejas glorias del cine de acción |
Sin duda, la época dorada de este género y de sus iconos fue entre los años 80 y los años 90 del siglo XX, con sagas iniciadas a partir de películas como “La jungla de cristal” (1988), “Depredador” (1987), “Acorralado” (1982), “Desaparecido en combate” (1982), “El guerrero americano” (1985) o “Arma letal” (1987). Pero, aunque es un género que no ha muerto y probablemente nunca morirá, pocas son las leyendas que han surgido de las películas de acción estrenadas a partir del siglo XXI, época de las que se pueden rescatar las sagas surgidas de films como “El caso Bourne” (2002), “The Fast & The Furious” (2001) o “Transporter” (2002), pero pocas más.
![]() |
| Jason Bourne, Dominic Toretto y Frank Martin, el transportista |
Después, a caballo entre las viejas y las nuevas glorias, se encuentran aquellas sagas que empezaron a finales de los 90 y se desarrollaron, en su mayor parte, en el siglo XXI, viendo cómo su héroe envejecía durante el mismo desarrollo de la saga, y no con una interrupción de varias décadas, como es el caso de la protagonizada por Tom Cruise, surgida a partir del film "Misión: Imposible" (1996), cuya segunda parte ya fue en el año 2000 y que 25 años después de la primera, sigue estrenando secuelas.
![]() |
| el imperecedero Tom Cruise en "Misión: Imposible" |
Sin embargo, la industria, conocedora de que las viejas
glorias de la acción venden mucho más que las nuevas y de que por cada icono
que este cine nos da ahora, nos daba diez hace 40 años, comenzó a ofrecer
contratos en películas de acción a actores que parecían “pasados de moda” y que
pudieron vivir una segunda juventud, no siempre fructífera, en el cine de
acción del nuevo siglo.
En algunos casos, esos films funcionaron muy bien, como es el caso del proyecto liderado por Stallone, que trajo de vuelta a muchos de esos rostros “anticuados”, en combinación con otros actuales, y que vio la luz como “Los mercenarios” (2010), dando lugar a dos secuelas, una en 2012 y otra en 2014, y una cuarta parte en camino, que se espera para 2022.
![]() |
| Stallone y sus mercenarios |
En otros casos, en lugar de crear una nueva franquicia, se limitaron a contar con esos veteranos actores para sacar secuelas de sus sagas que ya habían triunfado en aquella época, como pueden ser “La jungla 4.0” (2007) y “La jungla 5: Un buen día para morir” (2013); “John Rambo (Rambo IV)” (2008) y “Rambo V: Last Blood” (2019), “Terminator Génesis” (2015) y “Terminator: Destino oscuro” (2019) o “Soldado universal 3: Regeneración” (2009) y “Soldado Universal 4: El juicio final” (2012). Este formato, por lo general, ofrece un cine de menor calidad que el original, pero triunfa y se vende sin problemas, gracias a contar con el título y la estrella principal de su franquicia.
![]() |
| el regreso de las viejas glorias |
Pero luego está la otra cara de esta explotación de rostros
veteranos, la menos fructífera y la peor acogida por el público (lo cual no
significa siempre que sean malas películas). Se trata de esos films
“prefabricados” para los que se escribe un guion en unos días (o se rescata del
cajón de guiones descartados) y se pone como protagonista, para engrandecer un
proyecto de serie B que, de otro modo, no llegaría ni a las salas de cine, a
una de estas estrellas de otro tiempo que han bajado su caché y, en muchos
casos, su contrato les obliga a rodar una cantidad determinada de películas al
año.
Para este tipo de películas se suele contar con actores como Liam Neeson, Steven Seagal, Jean Claude Van Damme o Bruce Willis, y de ahí han surgido títulos, en el caso de Neeson, como “Una noche para sobrevivir” (2015), “Venganza bajo cero” (2019) o “Un ladrón honesto” (2020); películas que, dentro de lo que cabe, no están mal, pero luego uno ve las de Seagal, que rara vez pasan de un 2,5 sobre 10 de valoración, y se encuentra títulos tan horrendos como “Nacido para matar” (2010), “Ejecución extrema” (2013), “Arma perfecta” (2016) o “General Commander” (2019).
![]() |
| carteles de los exploits de baja calidad |
En el caso de Van Damme, la cosa no mejora mucho, con cintas como “Los ojos del dragón” (2012), “Cerco al enemigo” (2013), “Estado crítico” (2015), “Mátalos a todos” (2017) u “Operación rescate” (2018). Pero el que se lleva la palma es, incomprensiblemente, Bruce Willis, que yo creo que debe de tener un filtro muy poco tupido o, directamente, no tiene filtro y acepta todo lo que le dan, habiendo en su filmografía basuras como “Setup” (2011), “Situación límite” (2011), “The Prince” (2014), “Extraction” (2015), “The Escort” (2015), “Vice” (2015), “Mercancía peligrosa” (2016), “El último disparo” (2017), “Desaparecido en Venice Beach” (2017), “Combate en el cielo” (2018)”, “Reprisal” (2018)… podría seguir, la verdad, pero mejor dejarlo ahí.
![]() |
| Derek Kolstad |
Fue a primeros de la década de los 10 de este siglo, cuando
Derek Kolstad, un guionista acostumbrado a escribir libretos para este tipo de
películas de acción con viejas glorias, como son “Una bala en la recámara”
(2012) y “Entrega peligrosa” (2013), ambas con Dolph Lundgren como protagonista,
empezó a escribir un nuevo guion, uno en el que el protagonista tendría un
coche y un perro.
La concepción de un nuevo mito
Kolstad escribió un guion de acción para el que puso toda la carne en el asador; no era uno de aquellos libretos que contienen solamente lo que a uno le encargan, sino uno más personal y más cuidado, en el que plasmó sus influencias literarias, como son Stephen King, que le aportó la caracterización del mundo, y Alistair MacLean, del que tomó su estilo de escritura en lo que se refiere a la acción; un estilo directo y sin rodeos en el que el novelista omitía siempre los romances y el sexo, y cuyos personajes eran siempre profesionales totalmente entregados a su trabajo. Por otro lado, para la historia, Kolstad quiso reflejar en su personaje principal al típico antihéroe del cine negro, un cine cuyos personajes raramente son capaces de redimirse y, en el caso de hacerlo, normalmente acaban mal.
Así pues, con la premisa de un cine de acción directo y preciso y con la idea de un personaje oscuro, un auténtico profesional de su trabajo, que ha hecho el mal durante su carrera y al que la vida no le depara muchas alegrías, Derek Kolstad terminó en un mes un guion titulado “Scorn”. El argumento de “Scorn” era simple: Algunos miembros de la mafia rusa se encaprichan del bonito coche clásico de un tipo al que siguen hasta su casa, donde lo atacan, matan a su perro y le roban el coche. El problema para ellos es que ese tipo es el más eficiente y despiadado asesino a sueldo, que ahora está retirado, es viudo y el único recuerdo que le quedaba de su difunta esposa era ese perro. La venganza estaba servida. Solo quedaba vender el guion.
![]() |
| el cachorro al que hay que vengar |
Thunder Road Pictures, productora responsable de títulos
como “Los amos de Brooklyn” (2009), “Furia de titanes” (2010) o “El séptimo
hijo” (2014), fue la que compró el libreto de Kolstad, no sin antes pedirle que
hiciera algún pequeño cambio, y es que el personaje principal del primer
borrador del guion, era un hombre de unos 60 años, mientras que Basil Iwanyk,
director de Thunder Road, pensaba más bien en alguien unos años más joven, con la
idea de contratar a una vieja gloria (pero no tan vieja) para poder iniciar una
saga.
El elegido fue un actor cuya su carrera no había destacado
particularmente por el cine de acción, pero que, cuando lo había hecho, había
dado un buen resultado. Se trataba de Keanu Reeves.
El Elegido
![]() |
| Keanu Reeves |
Sin embargo, como a tantas otras viejas glorias les
sucedió, la carrera de Reeves parece que frenó en seco al finalizar la saga
“Matrix”, allá en 2004, mismo año en el que terminó de rodar “Constantine”
(2005), la que sería su última película de más proyección mediática en muchos
años, ya que empezó a protagonizar otras menos ambiciosas y no tan conocidas
que lo apartaron de la primera línea de la industria, hasta que en 2013 tuvo un
nuevo despertar cinematográfico, regresando, como ya lo hicieron otros antes, como
protagonista de películas de acción.
Pero Keanu Reeves siempre ha sido diferente a los demás. Un actor que durante toda su carrera ha demostrado su humanidad, su solidaridad y, sobre todo, su humildad y sencillez, unos valores tan complicados de encontrar en Hollywood, no podía unirse a proyectos sin alma solo para ganar unos dólares, así que el actor se embarcó en dos producciones poco convencionales, relacionadas con la cultura asiática y que se estrenaron el mismo año.
![]() |
| póster de "El poder del Tai Chi" |
Una, “El poder del Tai Chi” (2013), coproducida entre China y Estados Unidos, y dirigida y protagonizada por el propio Keanu Reeves; la otra, “La leyenda del samurái: 47 Ronin” (2013), una producción estadounidense rodada parcialmente en suelo japonés y basada en leyendas niponas. Ambas son muy buenas películas, injustamente infravaloradas y deliberadamente poco promocionadas en los medios, y ambas cuentan con un impecable trabajo comprometido por parte de Reeves, que vio como se escapaba la oportunidad de volver a estar en primera fila. Pero eso estaba a punto de cambiar.
![]() |
| cartel de "47 Ronin" |
Dando forma a Baba Yaga
Cuando le enviaron el libreto de Kolstad, el actor aceptó casi inmediatamente después de leerlo, implicándose profundamente en el proyecto, para el que tuvo largas charlas con el guionista, en las que aportó ideas y destacó la importancia de los pequeños detalles de la trama, lo cual ilusionó a los responsables, que rápidamente atendieron su petición de meter en el proyecto a Chad Stahelski y David Leitch, dos especialistas y coreógrafos de escenas de acción junto a los que Reeves había trabajado en “Matrix” (1999), donde Stahelski fue el doble de acción de Keanu. Pese a que llegaron con la premisa de encargarse de las coreografías, tenían cierta experiencia como directores de segunda unidad, con lo que la idea de Reeves era que acabasen dirigiendo la película, y lo consiguió, pero el Gremio de Directores de América no aceptó que ambos apareciesen acreditados como tales, siendo solamente Stahelski el que recibiría ese mérito, aunque la dirigieron ambos.
![]() |
| Chad Stahelski y David Leitch |
Lo bueno de que dirijan una película dos personas que hasta el momento se habían encargado solamente de dirigir específicamente escenas de acción, es que tienen la capacidad de que toda la película sea una extensa y estupenda escena de acción, con el consecuente riesgo de perder profundidad en los personajes y en la trama, pero no sucedió eso, ya que los directores tenían mucho interés en respetar el trasfondo de cada personaje, así como de buscar un modo de tratar a la acción como una entidad partícipe en el film, como si de un personaje más se tratase, integrando las escenas de acción en la propia historia, en lugar de detener la trama unos minutos para dar paso a las secuencias de acción, como sucede en casi todos los films de este género.
![]() |
| escenas de acción excelentemente coreografiadas |
Por su parte, el director de casting solo merece que le pasen cosas buenas en la vida, porque es una auténtica gozada disfrutar de un elenco que cuenta, aparte de con Reeves en el papel protagónico, con Mikael Nyqvist, Alfie Allen, Willem Dafoe, John Leguizamo, Ian McShane y Lance Reddick. Todos ellos interpretando unos papeles en los que ahora no imagino a ningún otro actor dándoles vida. Un acertado reparto entre el que destaca McShane y su particular carisma y, por supuesto, Nyqvist en el rol del villano principal, creíble como pocos y uno de los puntos fuertes de la película, un malo memorable, de esos que no dejan indiferente a nadie.
![]() |
| Mikael Nyqvist, Alfie Allen, Willem Dafoe, John Leguizamo, Ian McShane y Lance Reddick |
Pero no solamente los directores y el reparto fueron los que
ayudaron a tener un buen resultado final, también Kolstad, el guionista, tuvo
mucho que ver, ya que no dejaba de reescribir detalles de su guion, siempre
interesado en adaptarlo a la visión de los directores y de Reeves, lo cual hizo
que todo quedase como un único producto perfectamente cohesionado y cuidado al
milímetro.
Mientras tanto, Reeves formaba parte activa del proceso de producción, con constantes aportaciones que iban más allá del trabajo de un actor y que ayudaban a que todo cobrase forma de un modo mucho más natural. Además, el actor realizó el 90% de las escenas de riesgo y se sometió a un concienzudo entrenamiento de ocho horas diarias en el manejo de armas y artes marciales. Incluso corrió de su cuenta el cambio de título, pasando del original “Scorn” al que finalmente llevó la película: “John Wick”, que en España tuvo, cómo no, una coletilla: “John Wick (Otro día para matar)” (2014).
![]() |
| carteles de "John Wick" |
John Wick
El personaje principal interpretado por Reeves es un clásico
visto mil veces en la gran pantalla: el antihéroe asocial, frío, despiadado e
implacable; de semblante inamovible y aptitudes inmejorables. Es el hombre a
temer por el enemigo y a admirar por el espectador. Nada nuevo, nada original,
pero todo esencia. A veces no se necesita aportar algo nuevo, sino saber
plasmar algo ya inventado, y con John Wick se hace a la perfección.
Sin embargo, no todo es hielo en el personaje, ya que tiene punto blandito del que carecen la mayoría de los mitos de los 80, a los que retrataban muy rudos, de esos que comen cereales con cerveza o que viven cual ermitaño en una montaña del Himalaya mientras se entrenan contra una puesta de sol. John Wick tiene, en cambio, un punto tierno que, tal vez por los tiempos que corren, ahora es necesario para crear empatía con el espectador, y me refiero a que, al comenzar la película, se nos presenta como un ser redimido que había dejado la violencia, tenía una vida en pareja, estaba enamorado, y, llegado a un punto, hasta tiene un perrito. Detalles que ayudan a comprenderlo y empatizar con él, pero que en ningún momento estorban o eclipsan sus cualidades como asesino a sueldo, que veremos a lo largo y ancho de una película plagada de planos secuencia que harán las delicias de los amantes del género.
![]() |
| John Wick y su cachorro |
Por otro lado, una parte importante del personaje y de la facilidad con la que se ha colado en la cultura pop actual, es su aspecto fácilmente identificable: lleva siempre un peinado característico; el mismo tipo de ropa, que consta de traje, camisa y corbata completamente negros (en ocasiones la camisa es blanca); un coche concreto que se ha convertido en su insignia, un Ford Mustang GT de 1969; una bebida recurrente, como es el Bourbon de Blanton, el primer bourbon de barril que salió al mercado; y un estilo propio para recargar el arma, una técnica inventada por Reeves, que ya usaba antes de rodar la película, pero que se ha convertido en un recurso vinculado a su personaje, bautizándose como “Wick Flick” y que consta de poner la pistola en horizontal, girándola a la derecha, a la vez que se pulsa el botón de extracción del cargador, saliendo éste lanzado unos 18 metros. En definitiva: un personaje que tiene todos los elementos para ser reconocible e inconfundible, incluso para quien no ha visto las películas.
![]() |
| un antihéroe con estilo propio |
La clave del éxito
“John Wick” es una historia de venganza, una película de
acción pura, con grandes dosis de violencia y excelentes coreografías de
acción, que cuenta en su primera parte con un total de 119 víctimas mortales,
84 de ellas asesinadas personalmente por Wick. El personaje era imparable, pero
el éxito del film, también.
Con un presupuesto de partida de apenas 20 millones de dólares, recaudó más de 90 en las salas de cine, y eso que no tuvo un estreno mundial absoluto, habiendo muchos países que no llegaron a estrenarla. Esto hizo que su éxito a nivel mundial tardase en llegar, dándose a conocer paulatinamente en cada territorio al llegar al formato doméstico y a las plataformas digitales. Tardó un par de años, pero cuando lo hizo, se consagró como un gran éxito que inundó las redes de imágenes, vídeos y memes, así como de ventas de merchandising e incluso un videojuego de Realidad Virtual. Algo impensable en el momento de producir el film, y es que, al fin y al cabo, es la clásica pequeña película de acción, con una vieja gloria como estrella y villanos rusos o de Europa del Este, algo así como las típicas de Liam Neson de los últimos años, sin embargo, el resultado fue mucho más allá.
Podría decirse que el éxito de la película radica en la
implicación de todas sus partes, interesadas todas ellas en hacer algo bueno; pero
también en la elección de las personas adecuadas para hacerse cargo de la cinta,
como es el caso de sus directores, que habían trabajado en la acción toda su
vida, o del acertado casting, donde cada nuevo rostro que aparece ilusiona al
espectador. Pero, sobre todo, su éxito radica en la simplicidad de un argumento
que no aspira a trascender más allá de lo que es: una película de tiros y
bofetadas para subir el nivel de adrenalina y pasar un rato entretenido.
Aunque hay una clave más en el éxito de esta saga, y es la rapidez
entre secuelas, una inteligente maniobra para aprovechar el interés del público
antes de que se pasase el efecto que generó la primera.
El efecto streaming
En un momento en el que los contenidos audiovisuales nos
invaden a través de las plataformas de streaming y las temporadas de series se
devoran más rápido que las palomitas, esperar meses o incluso años entre una
película y su secuela, genera una impaciencia entre los espectadores que muchas
veces se salda con una pérdida total de interés en el producto, siendo más
fácil para el público seguir una serie (o varias) que ofrece episodios nuevos semanalmente,
cuando no te ponen la temporada entera de golpe. Esto complica la tarea de
mantener a flote una saga cinematográfica, una habilidad difícil de dominar si
no eres Iron Man, Batman o Toretto.
Así pues, lo mejor para iniciar una saga de “John Wick” era sacar la segunda parte rápidamente. Es cierto que pasaron tres años entre “John Wick” y “John Wick: Pacto de sangre” (2017) (un ridículo título español para el original “John Wick: Chapter Two”), pero, si tenemos en cuenta lo que tardó la primera parte en expandirse a nivel mundial, realmente puede decirse que la segunda parte llegó cuando el público recién conocía al personaje.
![]() |
| Stahelski y Reeves |
Apenas se había estrenado la segunda, que ya se pusieron a
trabajar en la tercera parte, llegando rápidamente el estreno de “John Wick:
Capítulo 3 - Parabellum”, esta vez con un título español correctamente
traducido del original.
Dignas secuelas
La segunda parte de la saga lleva a John Wick hasta Italia
en su obligación de reincorporarse a la organización a la que pertenecía antes
de su retiro, ya que, como parte de su trato para poder jubilarse, Wick tenía un
“marcador” que le comprometía a cumplir un contrato si se requerían sus
servicios, con lo que no puede escapar de sus obligaciones si no quiere que
toda la organización le de caza. John Wick tendrá que enfrentarse a un engaño y
se pondrá precio a su cabeza, una jugosa recompensa a la que muchos asesinos
querrán optar.
La secuela contaba de nuevo con un guion de Kolstad y con la dirección de Stahelski, esta vez en solitario, ya que David Leich emprendió un exitoso camino en solitario que le llevó a dirigir “Atómica” (2017), un film que muchos catalogan como la versión femenina de John Wick, así como “Deadpool 2” (2018) y “Fast & Furious: Hobbs & Shaw” (2019).
![]() |
| póster de "John Wick 2" |
Para el reparto se volvió a contar, obviamente, con Reeves, además de con Ian McShane y Lance Reddick, a los que se sumaron actores como Riccardo Scamarcio, Peter Stormare, Common, Laurence Fishburne o Franco Nero, logrando una recaudación de más de 170 millones en taquilla y siguiendo fiel a su estilo, consagrando al personaje en el panorama mundial como un referente para el cine de acción.
![]() |
| Riccardo Scamarcio, Peter Stormare, Common, Laurence Fishburne y Franco Nero |
En la tercera entrega, Wick habrá sido expulsado de la organización y tendrá que huir de oleadas de cazarrecompensas que quieren el botín que se ofrece por darle caza. Un argumento tan simple como jugoso, que promete acción a raudales, lo cual cumple con creces.
![]() |
| cartel de "John Wick 3" |
Para el libreto se unirían a Derek Kolstad los guionistas Shay Hatten, Chris Collins y Marc Abrams, manteniendo a Stahelski en la dirección, así como a los principales personajes, que vuelven a ser interpretados por Reeves, McShane, Reddick y Fishburne, incorporando al reparto los nombres de Halle Berry, Anjelica Huston o Mark Dacascos. Un nuevo éxito que recaudó en taquilla la friolera de 325 millones de dólares y que mantiene el listón a la misma altura que las dos primeras entregas, sin perder un ápice de fuelle.
![]() |
| Halle Berry, Anjelica Huston y Mark Dacascos |
De no ser por la pandemia mundial de la COVID-19, ya tendríamos aquí la cuarta parte, que se encuentra en pleno proceso de producción y que podremos ver en 2022, con Bill Skarsgard (sin confirmar) y Hiroyuki Sanada acompañando a Reeves en el reparto, de nuevo bajo la dirección de Stahelski y con un libreto firmado por Kolstad, Michael Finch y Shay Hatten.
![]() |
| fan póster de "John Wick 4" |
Ha vuelto para quedarse
El efecto que ha generado la saga no ha afectado solamente al panorama cinematográfico, sino que también ha repercutido directamente en la carrera de Keanu Reeves, que de la noche a la mañana ha visto como le comenzaban a llover los contratos, mientras que el público lo venera ahora como si fuese un actor recién descubierto. Algo injusto e incluso un punto hipócrita, puesto que los que ahora lo quieren ver interpretando a un nuevo superhéroe en el universo Marvel, son los mismos que lo ignoraban hace unos años.
![]() |
| Keanu, feliz con su nueva etapa de éxito |
Y digo Marvel, porque el actor ha recibido llamadas de los
responsables del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) para incorporarse a
su saga de películas en un rol todavía por definir, aunque se especuló que
interpretaría a Caballero Luna, un papel que finalmente ha recalado en Oscar
Isaac. En cualquier caso, Reeves todavía no ha aceptado y, de hacerlo, todavía
no se sabe qué papel podría interpretar.
Mientras tanto, los trabajos que sí aceptó, aparte de ponerle voz a Duke Caboom, uno de los personajes de "Toy Story 4" (2019), son los de las nuevas secuelas de películas donde ya había trabajado, como son la tercera parte de “Bill y Ted”, “Bill y Ted salvan el universo” (2020) o la cuarta parte de “Matrix”, “Matrix Resurrections” (2021), que se estrenará el próximo mes de diciembre.
![]() |
| cartel de "Bill y Ted 3" y fan póster de "Matrix 4" |
Además, alternándolo con su participación en las entregas de “John Wick”, en los últimos años ha sido el protagonista de un buen puñado de films y del videojuego “Cyberpunk 2077” (2020).
![]() |
| un Keanu Reeves digital, como personaje del videojuego "Cyberpunk 2077" |
En cualquier caso, que Keanu Reeves esté de nuevo en la cresta de la ola es siempre una buena noticia para aquellos que admiramos su trabajo y su persona; y que un film de acción pura como “John Wick” haya irrumpido tan fuertemente en el cine, en un momento en el que las carteleras son cada vez menos atractivas, es también un soplo de aire fresco para el espectador. Espero que esto ayude a que las productoras se den cuenta de que, a veces, volver a las fórmulas originales puede ser tan efectivo o más que explotar una y otra vez el mismo género que invade las salas desde hace más de una década.
Os dejo con las ediciones en DVD de la trilogía de “John Wick” que forman parte de mi colección particular, la primera de ellas, autoeditada con doblaje castellano, ya que no se dignaron a lanzarla en España en formato físico.
![]() |
| la saga "John Wick" hasta el momento |































Genial el artículo Fran. Tyler Rake es un claro ejemplo de la influencia de John Wick
ResponderEliminarLa verdad es que sí, la película con Hemsworth encaja perfectamente en ese cine de acción noventero que ahora se ve bien poco. Muchas gracias por leer.
Eliminar