A partir del Hombre Lobo de Chaney había un monstruo más que añadir a las interminables secuelas y fue entonces cuando se generó una tercera etapa y se comenzó a mezclar unos monstruos con otros en una misma película y a intercambiarse entre los actores la interpretación de los mismos, dando lugar a versiones que eran más morbosas que de buena calidad pero igualmente pertenecientes a estos clásicos. A estas mezclas de personajes se las denominó en Hollywood, “Cócteles de Monstruos”.
Lugosi y Karloff ya empezaban a decaer, principalmente por sus edades, aunque uno más que el otro. El primero tocaría fondo antes, sobre todo por su terrible encasillamiento en el papel de Drácula y por su adicción a la morfina. El segundo, mucho
más valorado por la crítica y el público, aguantaría un poco más. Sin embargo, ambos seguían participando en muchos de estos films en donde Lon Chaney Jr. pasó a
ser, por su edad, la estrella prometedora del género, acompañado por los John
Carradine o Glenn Strange, entre otros.
De las obras más destacables de esa tercera etapa, habría que
nombrar una nueva secuela de la criatura verdosa llamada “El fantasma de Frankenstein (1942)” de Erle C. Kenton con Lon Chaney
Jr. como el Monstruo, tomándole el relevo a Karloff y con Lugosi repitiendo el
papel de Ygor y otra del no-muerto egipcio titulada “La tumba de la momia (1942)” de Harold Young con Chaney Jr.
como la Momia, en un nuevo relevo a Karloff.
Al año siguiente estrenaban otra secuela de Frankenstein, pero no estaría sólo en esta ocasión, puesto que decidieron hacer el primer crossover de muchos que llegaron después. Elaboraron una nueva fórmula que descubriría nuevas fronteras para el género. Así llegó “Frankenstein y el hombre lobo (1943)” de Roy William Nelly protagonizada por Chaney Jr. como el Hombre Lobo y, puesto que no podía hacer los dos papeles él, el rol del Monstruo de Frankenstein recayó, quién lo diría, en Bela Lugosi, encarnando así aquel papel que rechazó en 1931 y que le dio la fama mundial a su rival directo, Boris Karloff, cuyo nombre ahora ocupaba el doble del tamaño que el suyo cuando compartían cartel.
El mismo año se estrenaron “El fantasma de la ópera (1943)”, en una nueva versión, esta vez del director Arthur Lubin y la mal titulada “El hijo de Drácula (1943)” de Robert Siodmak, hermano de Curt Siodmak, aquel que fue guionista de "El hombre lobo (1941)". Y digo mal titulada porque el personaje protagonista se llama Conde Anthony Alucard, apellido que, leído al revés, es Drácula, y no es su hijo, como reza el título, sino que es el verdadero conde que regresa cambiando su identidad para no ser reconocido. El personaje es caracterizado por Chaney Jr., habiendo así interpretado en un año al Hombre Lobo, la Momia, el Monstruo de Frankenstein y al mismísimo Conde Drácula.
En 1944 se estrenan varias películas, entre ellas “Misterio en la ópera (The climax) (1944)” de George Waggner y con Karloff volviendo a la carga o “La zíngara y los monstruos (House of Frankenstein) (1944)” de Erle C. Kenton, una excelente película que reúne a la mayoría de los mejores: Karloff como el clásico mad doctor (típico personaje que en España solía llamarse científico loco), Strange como el Monstruo de Frankenstein, Chaney Jr. como el hombre lobo y John Carradine como el conde Drácula.
También irrumpieron en las salas más secuelas como “La Venganza Del Hombre Invisible (1944)” de Ford Beebe, “El fantasma de la Momia (The mummy’s ghost) (1944)” de Reginald Le Borg con John Carradine y con Chaney Jr. repitiendo como la Momia, “La maldición de la momia (The mummy’s curse) (1944)” de Leslie Goodwins y de nuevo con Lon Chaney Jr. como el no-muerto de las vendas; “La mansión de Drácula (House of Dracula) (1945)” de Erle C. Kenton y de nuevo repitiendo Chaney Jr. como el Hombre Lobo, Strange como el Monstruo de Frankenstein y Carradine como Drácula.
Para que podáis seguir cronológicamente la línea de secuelas de los tres monstruos más conocidos y basándome en los films principales de Universal Pictures sobre ellos, he creado este esquema donde puede verse cada película, su secuela y los actores que la protagonizaron. Para verla a tamaño completo solamente hay que clicar en la imagen.
Aproximadamente sobre 1947, se inició una cuarta etapa y el género había tomado otros derroteros, siendo la RKO la compañía que más tiraba del terror de un modo serio, mientras que la Universal lo había dejado caer más hacia la serie B o Z. Seguía explotando a sus monstruos estrella, pero ahora haciéndolos participar en comedias como las de sus cómicos por excelencia: Bud Abbott y Lou Costello. Fueron muchas las entregas de los dos cómicos en las que se enfrentaban a monstruos como Drácula, la Criatura de Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia, el Hombre Invisible o el Dr. Jekyll & Mr. Hyde. “Abbott & Costello contra los fantasmas (Abbott & Costello meet Frankenstein) (1948)” de Charles Barton podría decirse que es el más destacable de estos experimentos.
Y no solamente explotaba a los monstruos, sino también a las otrora estrellas que los encarnaron. Al final, un ya casi acabado Lugosi retoma el papel de Drácula en este tipo de comedias a las que se sumaron también Karloff, Strange y Chaney con sus respectivos personajes, todos ellos auto parodiándose, siendo la fama y la gloria para el dúo cómico.
Hay que destacar que la comedia infantil o adolescente “Una pandilla alucinante (The Monster Squad) (1987)”, está inspirada profundamente en estas películas de Abbott y Costello, sobre todo en la que os he nombrado antes, tomando referencias muy claras como el liderato de Drácula en la pandilla de monstruos, el modo en que resucitan a la criatura de Frankenstein o las buenas intenciones del Hombre Lobo cuando está en estado de no transformación.A finales de los años 40 se fundó una empresa llamada Realart Pictures, la cual, aprovechando los problemas económicos de la Universal, compró los derechos de todas las películas de terror que hasta la fecha la compañía había rodado, incluidas las de Abbott y Costello, aunque el acuerdo solo le permitía el reestreno en salas de cine y no en la TV. Realart generó mucho dinero reproyectando dichos films hasta 1954.
Al poco, la empresa Screen Gems Inc. fue la que compró dicho
pack de películas de monstruos pero, en esta ocasión, para reproducirlas por TV. Un negocio beneficioso en lo que se refiere a acaparar audiencias, sobre todo las de altas horas de la noche.
Tras este modo de prostituir a los míticos monstruos parecía que todo había llegado a su fin, pese a que aún se siguieron haciendo películas del género, muchas de ellas con los mismos actores, durante los años 50 e incluso durante los 60, unas más serias y otras más simples. Incluso apareció algún nuevo personaje que, a día de hoy, se considera uno más de los "Universal Monsters" y en el cual se inspiró la película "La forma del agua (2017)" de Guillermo del Toro. Se trata del Monstruo de la Laguna que apareció en “La mujer y el monstruo (The monster of the black lagoon) (1954)” de Jack Arnold, y sus dos secuelas: “La venganza del hombre monstruo (Revenge of the Creature) (1955)” también de Jack Arnold y “El monstruo vengador (The creature walks among us) (1956)”, esta vez de John Sherwood. Cabe mencionar que la segunda parte de la trilogía de este nuevo monstruo fue el debut como actor en pantalla grande de un joven Clint Eastwood que hacía un pequeño papel.
Se siguió vendiendo bien el género incluso después de esa generación de actores, llegando más tarde los Christopher Lee, Peter Cushing y compañía, hasta nuestros días, pero todo ello fueron, son y serán las consecuencias de aquel fenómeno que durante unos 25 años creció y vio crecer a su lado a la industria del cine. Pero, como he dicho, parecía que el fin había llegado, ya que, durante esa cuarta etapa, el terror ya no era lo que fue.
El público había madurado mucho, cinematográficamente hablando, siendo más difícil asustarlos y más aún si se
trataba de unos monstruos que la industria había explotado hasta la saciedad y que, de tanto verlos en todas partes, ya no daban miedo.
Por otro lado, el propio cine había madurado, habiendo muchos géneros que
fácilmente hacían sombra al terror, triunfando así los westerns, los dramas,
las comedias y los musicales, y otro género muy importante a partir de la década de los 50 y la llegada del átomo: la ciencia ficción.
Pero lo que ya se había hecho, lo que consiguieron las productoras, los directores y los actores (sobre todo esos tres que tanto menciono), la revolución que se generó en la industria con un género que creó personajes de los que hoy en día aún no se ha conseguido cambiar sus clichés… Todo eso, quedaría arraigado en nuestra cultura y sería ya imborrable por siempre jamás. Y yo que me alegro.
Como siempre, ahí va una foto con algunos de los títulos antes mencionados que tengo en mis estantes.










Me mola mucho ese esquema. Estaría bien uno con todo lo editado de cada monstruo incluidos, la momia, el hombre invisible... hasta el día de hoy. Podría ser en el post final? Muy interesantes estos post, entro 4 o 5 veces al día a ver si hay algo nuevo 🤣🤣. A seguir así
ResponderEliminarPues muchas gracias, por estar tan pendiente, Desconocido :P
EliminarEl post final sobre los mitos del terror ha sido este. Yo creo que a partir de "La mujer y el monstruo" ya es otra etapa, con otros actores y con otra forma de hacer las cosas. Etapa muy digna de ser analizada y estudiada, pero no dentro de esta serie.
Sobre lo del esquema, me lo plantearé, tal vez un día lo hago. Es mucho trabajo, pero es muy buena idea. Si lo acabo haciendo haré un post nuevo o lo incluiré al final de este cuarto capítulo de esta serie.
Un saludo.
Ahhh es que en un post anterior me pareció ver que ponía hasta VIII capítulos, por eso pensé que había más.
ResponderEliminarSí, puse hasta el VII por poner, pero no sabía en cual acabaría lo que tenía que contar.
EliminarPues hasta ahora no me di cuenta. Soy Iván, aunque salga como desconocido... No sé por qué
ResponderEliminar¡Hola, Iván! Pues creo que hay que iniciar sesión con tu cuenta de gmail y ya sale tu nombre y tu avatar.
EliminarAhora si!!!!
ResponderEliminarSí, veo tu nombre. ¡Gracias por seguirme, Iván!
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