“El poder de la memoria alienta el poder de la imaginación. Y esa es la base sobre la que tenemos que crear algo nuevo”. Akira Kurosawa

22 mayo, 2021

Muertos vivientes III: El camino de Russo (que no lo fue)



Como ya os conté en anteriores artículos, después del estreno de “La noche de los muertos vivientes” (1968) y del desastre que supuso no poner el aviso de copyright en los créditos iniciales, haciendo que se convirtiese en una película de domino público, la relación entre George A. Romero y el que fue su socio en esa primera parte, John A. Russo, se deterioró, acabando en que cada uno fuese por su lado. Romero se fue con su fama bien ganada como director del film, pero Russo se fue con los derechos de la coletilla “living dead” para usarla en posibles futuras secuelas.


Se vende guion, poco uso, perfecto para regalo

Durante la década de los años 70 y antes de que Romero estrenase su primera secuela, Russo se puso manos a la obra para hacer su propia segunda parte del film, encargándole el guion a Rudy Ricci, el que fue guionista de la última colaboración entre Romero y Russo, “There’s always vanilla” (1971) y que también había sido uno de los zombis en “La noche de los muertos vivientes”. Basándose en la novela que el mismo Russo había escrito, titulada “Return of the Living Dead”, Ricci escribió una historia que iba a ser una secuela directa, ambientada en el mismo pueblo que la primera parte, y su tono iba a ser tan serio y terrorífico como su antecesora. Sin embargo, Russo no quería seguir los pasos de Romero, que se decantó por seguir haciendo cine independiente que se auto-producía mediante inversores externos. No, Russo no quería asumir riesgos y buscaba una productora que le comprase el guion.


Pasaban los años y el proyecto, que el propio Russo iba a dirigir, no encontraba respaldo. A finales de esa década logró venderlo a Tom Fox (que, a su vez, se lo ofreció a Orion Films) y encontró un director mejor que él para llevarlo a cabo: Tobe Hooper, que pocos años antes había estrenado con enorme éxito “La matanza de Texas” (1974). Sin embargo, éste acabó abandonando el barco por los constantes retrasos de su puesta en marcha, y es que no convencía una película de esas características tan oscuras, además, los zombis empezaban a perder interés.

Entonces llegó el estreno de “Zombi” (1978), la secuela de Romero, que reavivó el interés en el género, lo cual propició que se renovasen las ganas por llevar a cabo la película de Russo.


Habemus director

Dan O'Bannon
Finalmente, y ya entrados en la década de los 80, se encontró un director que, en realidad, no lo era. Se trataba de Dan O'Bannon, el que había sido guionista y candidato a dirigir “Alien, el octavo pasajero” (1979) y que no lo consiguió, siendo Ridley Scott el que llevó su libreto a la gran pantalla. O’Bannon, por fin, encontró la oportunidad de dirigir un film, pero no estaba nada de acuerdo con el guion de Ricci, así que lo reescribió cambiando totalmente el tono de la película. Al fin y al cabo, estábamos ya en los 80 y el público había cambiado mucho.

Pese a los cambios, se mantuvo el título de la novela de Russo, un título que sí podía contener el “living dead” de la original y que, aunque con menos poesía que los títulos de Romero, era un título perfecto para una secuela: “El regreso de los muertos vivientes” (1985).

cartel de la película
Con un presupuesto de casi 5 millones de dólares, una vez que ya estaban todos los cabos bien atados, Russo intentó contactar con Romero para que formase parte de la producción del film, aunque fuese de forma simbólica, apareciendo en los créditos. Hay quien dice que Russo solamente buscaba que el nombre de su ex-colega sirviese como gancho comercial, y otros opinan que era una muestra de agradecimiento. En cualquiera de los casos, Romero nunca contestó a las llamadas.


Cambiando las reglas

No fueron pocos los cambios que O’Bannon introdujo. Empezando por el tono general, que pasó de un serio, seco y dramático terror, a la más irreverente y gamberra comedia negra de terror. Continuando con cambiar las reglas establecidas por “La noche”, que aquí son ignoradas con zombis que no mueren con disparos en la cabeza, que son rápidos, pensantes e incluso que hablan al grito de “¡cerebros!”, ya que, en este libreto, lo que los zombis comen no es carne humana, sino exclusivamente materia gris, que es lo que les alivia su dolor. Los cambios culminan con una explicación científica sobre el origen del alzamiento de los muertos, ignorado a conciencia en la película original. Aquí se nos explica que todo es culpa de un gas creado por el ejército, el "Trioxin 245" que, por supuesto, acaba siendo liberado al inicio del film, ocasionando el contagio masivo. De hecho, al principio de la película, y esto es lo que la convierte en secuela directa de “La noche de los muertos vivientes”, se da una explicación de que, lo acontecido en esa película, sucedió realmente y ellos tienen un bidón que contiene el cuerpo de uno de aquellos zombis.

un nuevo perfil de protagonistas
Por otro lado, los protagonistas tenían que ser visualmente rompedores, de esos que quedan bien en un póster promocional, así que se optó por una pandilla de punkis que se cuelan en un cementerio. El lenguaje soez, el alcohol y los desnudos harían el resto.

El reparto contaba con la scream queen Linnea Quigley, a la que ya habíamos visto en “Noche de paz, noche de muerte” (1984), y el polémico desnudo (un striptease en el cementerio) corría de su cuenta. La cosa fue así: después de rodarlo, a los productores, escandalizados, les pareció demasiado explícito, así que decidieron volverlo a rodar, pero esta vez pidiendo a Quigley que se rasurase el vello púbico, pensando que así sería más sutil. Error. Quitar el vello hizo que se viese todavía más lo que no querían que se viese, así que lo rodaron una tercera vez, pero incorporando una prótesis de látex en su vulva, lo que la hizo parecer un ser hermafrodita o una suerte de muñeca sin genitales.

Linnea Quigley y su striptease con prótesis

A Quigley la acompañaban Thom Mathews y Miguel Núñez, ambos, actores que después pudimos ver en diferentes secuelas de la saga “Viernes 13”. Pero no solo de punks vive el zombi, así que el elenco también nos presentaba a actores veteranos en otros roles como fueron James Karen, al que habíamos visto en “Poltergeist” (1982) o Clu Gulager, al que recordaremos de la saga “Pesadilla en Elm Street”, en el papel de embalsamador nazi que, originalmente, iba a ser para Leslie Nielsen, al que no pudieron pagarle su elevada nómina.

Tarman saliendo de su bidón
Efectivamente, O’Bannon acertó, logrando que, tras su estreno en 1985, mismo año en que Romero estrenaba su tercera parte, “El día de los muertos” (1985), fuese la dirigida por O’Bannon la que obtuviese mayor aceptación entre el público joven, que buscaba más risas que sustos, aunque con una peor rentabilidad en taquilla, habiendo recaudado poco más de 14 millones de dólares.

Cabe decir que, al igual que en las películas de Romero, “El regreso de los muertos vivientes” cuenta con su propio zombi-icono pop, en este caso el zombi encerrado en el bidón al que llamaron Tarman, encarnado por el actor Alllan Trautman.

Como curiosidad, destacar que una de las frases publicitarias de la película, "Tienen hambre y no son vegetarianos", corrió a cargo de Matt Groening, el que cuatro años después sería el creador de la longeva serie “Los Simpson” (1989-¿?).


Una saga con carácter propio

Pese a que los films de Romero obtuviesen un estatus de cine de culto y revolución del subgénero zombi, la película ideada por Russo, que originalmente iba a ser un mero exploit de las de su ex-colaborador, acabó teniendo entidad propia y funcionó muy bien, sobre todo en el formato doméstico, siendo una de aquellas cintas que siempre se encontraban alquiladas en el videoclub. Eso animó a las productoras a crear su propia saga, paralela a la de Romero y muy alejada de sus películas, manteniendo ese tono de terror y comedia mezclado con una estética moderna a mitad de camino entre el pop y el punk.

Así pues, y con Romero habiendo concluido ya aparentemente su saga de no muertos, se puso en marcha rápidamente la producción de la segunda (¿o sería tercera?) parte de esta nueva saga. Pero esta vez Russo no formaría parte del proyecto, ni como productor, ni como guionista, ni como creador de la historia. Eso sí, seguía siendo el dueño de la coletilla “living dead” que le seguiría proporcionando beneficios. Sin embargo, Russo siempre se quedó con las ganas de tener su propia secuela de esta nueva línea argumental surgida a raíz de su idea. Tal vez el tiempo le daría su oportunidad...


La secuela de la secuela

cartel de la secuela
Tom Fox contrató a un bastante desconocido Ken Wiederhorn como guionista y director de una secuela que, en ciertos aspectos, parecía más un remake de “El regreso de los muertos vivientes” que una segunda parte, pero añadiendo más comedia y gamberrismo a la misma y contando con gran parte del reparto de la anterior, pero en distintos (aunque similares) papeles, como fue el caso de James Karen, Thom Mathews, Jonathan Terry y Allan Trautman.

Llegó así a las pantallas con un título nada imaginativo: “Return of the Living Dead: Part II”, aunque en España se la llamó “La divertida noche de los zombis” (1988). Aparte de ciertos guiños a su antecesora (como que uno de los actores que aparecía en la anterior diga algo así como “creo que esto ya lo he vivido”), un zombi parodiando al de Michael Jackson en el videoclip de “Thriller” o una nueva forma de matar a los zombis, electrocutándolos, la película aporta bien poco y acaba siendo un producto más discreto que la anterior, que no llega al calificativo de “obra de culto” que sí tuvo su antecesora, pero, igualmente, tuvo buena aceptación entre el público, sobre todo y una vez más, entre los consumidores del formato doméstico, así que dio para una nueva entrega.


Romeo y Zombieta

Sin embargo, esa entrega no fue tan premeditada como cabría esperar. A grandes rasgos, podríamos decir que una pareja que quería meterse en el tema de la producción cinematográfica, se puso en contacto con un director, diciendo que tenían los derechos de la saga, solo para que, después de que se iniciase la preproducción, se descubriese que no era así.

Brian Yuzna
Ese director no era otro que Brian Yuzna, el productor de films de serie B tan importantes como “Re-Animator” (1985) y director de otros no tan buenos, pero igual de conocidos, como “La novia de Re-Animator” (1990) o “El dentista” (1996) y “El dentista 2” (1998). Yuzna tiró de contactos y consiguió que Mark Amin, un ejecutivo de Trimark Pictures, comprase los derechos y le diese la dirección a él.

Así nació “Return of the Living Dead: Part III” que aquí se tituló “Mortal Zombie” (1993). Con libreto de John Penney, la historia mantenía un paralelismo con “Romeo y Julieta”, solo que, en este caso, la joven Julieta sería una especie de zombi-punk con conciencia propia. De hecho, esa es una de las pocas aportaciones de la película al concepto zombi: el de un sujeto resucitado que, con las obvias transformaciones y “mejoras” genéticas, mantiene por completo la conciencia, el habla y, bueno, otros instintos muy humanos.

cartel de Mortal Zombie

Yuzna nunca ha sido un gran director y se puede comprobar en esta película que no llegó a las salas de cine, pero, como ya venía sucediendo con todas las películas surgidas del camino tomado por John A. Russo, en el videoclub sí que fue todo un éxito.

Aparte de una atractiva (y nada más) Melinda Clarke en el papel principal y de J. Trevor Edmond como el novio cegado de amor, en el elenco se cuenta también con un pequeño papel para Brian Peck, que ya había aparecido en las otras dos partes.

Melinda Clarke desayunando

Nada más que exprimir

Se podría decir que la saga “living dead”, nacida en el camino de Russo, quedaba ya muerta y enterrada, aunque alguien compró los derechos y en 2005 produjo dos secuelas más para TV, las dos estrenadas el mismo año, editadas en DVD, rodadas en Rumanía y con una calidad tan ínfima que ni me voy a molestar en hablar de ellas. Se trata de “El regreso de los muertos vivientes 4: Necrópolis” (2005) y “El regreso de los muertos vivientes 5: Danza macabra” (2005).

carteles de las dos últimas y horribles partes

Los tiempos habían cambiado y el subgénero zombi había tomado otros derroteros de mayor calidad. Primero, con un remake de una de las obras de Romero de manos de Zack Snyder en 2004 y, segundo, con el regreso en 2005 de George A. Romero al género que lo catapultó a la fama. Pero de eso ya hablaré en siguientes artículos.

Dejo aquí unas fotos con las cinco partes de la saga en DVD, pertenecientes a mi colección, las dos últimas son autoeditadas, por no haber sido lanzadas en nuestro país.
las tres primeras y revolucionarias partes de la saga

autoediciones de las dos últimas y nefastas partes de la saga



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