“El poder de la memoria alienta el poder de la imaginación. Y esa es la base sobre la que tenemos que crear algo nuevo”. Akira Kurosawa

21 noviembre, 2024

Saturación de superhéroes


En mi infancia se decía que los superhéroes eran para los niños. Unos personajes que veíamos a través del cómic o la animación; productos que solamente consumían los infantes porque a los adultos no les interesaba Spider-Man, Batman, Hulk o Superman… ¿o tal vez estos dos últimos sí?

Mis padres estaban 0% interesados en los cómics o los superhéroes pero los recuerdo viendo juntos la reposición de la serie de televisión de imagen real “El increíble Hulk (1978)”. También veían las películas del Superman de Christopher Reeve de los 80s. ¿Será entonces que si existe un producto cinematográfico de imagen real ya puede considerarse que es para adultos?

El Hulk de Lou Ferrigno y el Superman de Christopher Reeves, ambos de 1978

No hace mucho escuché por la calle un comentario que decía algo como “los adultos de hoy en día están infantilizados. Antes, un padre de familia no estaba pendiente de que si Batman, de que si Iron-Man…”.
¿Es cierta esta reflexión, o será que el hecho de que existan abundantes adaptaciones en imagen real de esos superhéroes ha atraído a un público adulto?

A finales del siglo pasado se intentaron realizar largometrajes sobre superhéroes pero, más allá de "Superman (1978)" y "Batman (1989)", la cosa no dio para mucho por la limitación de los efectos especiales.

Michael Keaton como Batman (1989)

Pero el inicio del nuevo milenio trajo consigo una tecnología capaz de hacer creíble que un joven se balancease con telarañas por los edificios de Nueva York; que un científico que usa la talla M se convirtiese en un titán verde de 3 metros o que un hombre vestido con una pesada armadura pudiese volar con la ayuda de unos reactores.

El Spider-Man de Tobey Maguire, de 2002

Esto nos trae hasta un 2024 saturado con la oferta de superhéroes tanto en el cine como en las plataformas. Remakes, reeboots, secuelas, precuelas, spin-offs, crosovers, series, mini series, micro series, web series, universos, multiversos

Es cierto, el cine de superhéroes ha llegado para quedarse y ya no es solo para niños. Es un cine que ha de existir, que merece existir y que nosotros, los espectadores, merecemos que exista. Pero, ¿es necesaria esta avalancha de productos cada vez peores?, ¿es necesario volver a reiniciar un universo cuando los números no son los esperados?

Robert Downey Jr. en el anuncio de su regreso a Marvel como Dr. Doom

El western vivió esa época dorada de sobresaturación y ahora casi no se realizan. Espero que las productoras tomen nota y sepan rentabilizar sin quemar (o sin quemar más) un género de cine de imagen real que muchos habíamos esperado desde nuestra infancia.

Hablando de superhéroes quemados... La Antorcha Humana de Chris Evans

Y luego está el tema de los productos conectados...

"¿Tete, esta es canónica?" Me solía preguntar mi sobrino cuando descubría una nueva serie de Marvel. “No, las del universo de Daredevil no, pero Agentes de SHIELD sí”, le respondía yo.
“¿Y esta peli?”, “No, la de ese Hulk no es canónica, la del otro sí”.
Pero eso era antes; ahora le he de preguntar yo a él, porque ya me he perdido por completo.

Cuando las películas de superhéroes de Marvel comenzaron a interconectarse con cameos y crossovers parecía una maravillosa idea. A veces, la escena post-créditos tenía más valor que toda la película, y es que deseábamos ver quién vendría a reclutar al prota para unirse a los Vengadores, ¿sería Nick Fury o Tony Stark?

El Nick Fury de Samuel L. Jackson junto al Tony Stark de Robert Downey Jr.

El siguiente paso fueron las películas corales donde ya no hacían cameos, sino que todos ellos eran protagonistas. Avengers (2012), “Capitán América: Civil War (2016)”... El producto ya no era un personaje, el producto era Marvel y su universo cinematográfico. Mal nombre para un universo al que la llegada de Disney+ propició la incorporación de cantidades ingentes de series. Y es ahí donde se les fue de las manos.

Una cosa era “Agentes de SHIELD (2013)”, una serie cuya trama sucedía en el mismo lugar que las películas pero donde no veíamos a los personajes famosos salvo algún cameo ocasional y, lo más importante, una serie que si no veías no importaba porque seguirías entendiendo las películas.

Otra cosa muy distinta es obligar al espectador a ver todo lo que Marvel produce si no quiere perderse. Hablamos de toneladas de series protagonizadas por los que ya son o acabarán siendo personajes principales de las películas y cuyas tramas son vitales para comprender el argumento de lo que después suceda en el cine.

Los Vengadores al completo en la película de 2012

No tiene nombre que uno deba haber visto “Invasión secreta (2023)” y “Ms. Marvel (2022)” (una serie para pre-adolescentes) para comprender lo que luego sucede en “The Marvels (2023)”; o que uno crea saber cuál fue el vinal de Visión para luego darse cuenta de que lo sucedido en “Wandavision (2021)” cambió toda la historia. ¿Capitán America 4? Pero si ya no… ¡Ah, que ahora es Falcon! ¿Pero cuando..? !Ah, que hubo una serie donde lo explican..!

Y para colmo, la llegada del multiverso abre la puerta a que todo lo que hasta ahora no era canónico, como Daredevil, pase a serlo.

El Daredevil de Charlie Cox que ahora pasará a ser canónico

A mi, como a casi todo el mundo, no me da la vida para verlo todo. Es más, no lo quiero ver todo y no lo voy a ver todo.

No era mala idea lo de decenas de producciones conectadas sucediendo simultáneamente de forma canónica; los más fans lo verían todo sin excepción mientras que los espectadores más casuales podríamos escoger qué ver, pero Marvel exige una atención absoluta sobre sus productos y eso ha generado el efecto contrario: si yo solo quiero ver las películas pero no las voy a comprender sin ver las series, no solo no voy a ver las series, sino que ahora tampoco veré las películas.

Y, cuidado, Disney, que con Star Wars vas por el mismo camino. Aprende de tus errores porque con La Fuerza no se juega…


15 noviembre, 2024

¿Series cortas o largas? Mejor largas



El poco tiempo que tengo para poder sentarme en el sofá y encender mi pantalla lo suelo dedicar, como casi todo el mundo en este país, a ver mi serie favorita.

Ahora mismo es “Doctor Who” la que ocupa esos espacios, pero no la actual, sino la clásica, la que comenzó en blanco y negro en 1963 y que consta de 26 temporadas y 694 episodios y, por supuesto, un montón de extras asociados, tales como películas, spin-offs, especiales e incluso parodias. Material que, sin duda, también consumiré.


Y sí, luego me pondré manos a la obra con la continuación, aquella que comenzó en 2005 y que sigue en antena, pero no sin antes terminar la original que, según mis cuentas y estando acabando ahora mismo la sexta temporada, a dos episodios por día y contando con el material adicional, completaré entre agosto y septiembre de 2025 y será entonces cuando pueda afrontar las nuevas 13 temporadas y sus 167 episodios (el doble de largos que los antiguos, por cierto), que para cuando me ponga ya serán más.


Y es que mucha gente se asusta cuando le dicen que una serie tiene un montón de temporadas… Al contrario, eso es bueno. Si se te hace tediosa, larga y pesada, es que la serie no te gusta; déjala entonces, pero siendo consciente de que si la serie fuese corta, tampoco te gustaría, pero la terminarías “solo porque es corta”.

Yo digo que hay mucho producto por ver, muchas series, muchas películas, muchos documentales… Si algo no te gusta, no lo veas porque todos lo ven, no te lo tragues porque la publicidad así te lo ha dicho. Ve lo que te gusta. Y si te gusta, cuanto más largo, mucho mejor.




03 octubre, 2024

Las madres en el cine


Dicen que madre no hay más que una… excepto en el cine, donde las hemos visto de diferentes y variopintas índoles.

El cine ha tratado a las madres de mil formas distintas; desde la madre luchadora, como la Sarah Connor de “Terminator”, dispuesta a partirse la cara con un androide del futuro para proteger a su hijo, a la madre olvidadiza, como Kate de “Solo en Casa”, que no olvidó ninguna de sus maletas… pero sí a su hijo.

Kate, cuando descubre que se ha olvidado de su hijo

El celuloide nos ha ofrecido a sacrificadas madres a través de personajes como la elefanta Jumbo, mamá de Dumbo; la Sra. Gump, dispuesta a todo por conseguir que traten bien a su hijo Forest; como Stella Dallas, cuyo amor por su hija es tan grande que es capaz de renunciar a todo, tal y como hizo la anónima madre de Bambi.

También hemos visto a madres coraje que han ayudado a sus hijos a superar momentos adversos, en personajes como el de Sophia Loren en el rol de una madre en plena Segunda Guerra Mundial en “Dos mujeres (1960)”.

Sophia Loren y Eleonora Brown en "Dos mujeres (1960)"

En la misma guerra encontramos a la Rosie de Scarlett Johanson que ayuda a su hijo tentado por el régimen a tener ideales propios en “Jojo Rabbit (2019)”.
O el de Joy de “La habitación (2015)”, a quien su hijo Jack llamaba “Ma” en aquel cuarto donde ella lo alumbró y en el que estuvo secuestrada desde los 17 años.
También el de Meg, la madre interpretada por Jodie Foster en “La habitación del pánico (2002)” donde protegía a su hija del violento asedio de su hogar.

Jacob Tremblay y Brie Larson en "La habitación (2015)"

Luego están las madres resignadas, como Manuela de “Todo sobre mi madre (1999)”, que ha de lidiar con haber perdido a su hijo.
También Kim Hye-ja, de la cinta “Madeo (2009)”, que ha de convivir con que su inadaptado hijo haya sido acusado de asesinato.
O como las madres rivales pero condenadas a entenderse (una biológica y otra adoptiva) interpretadas por Susan Sarandon y Julia Roberts en “Quédate a mi lado (1998)”.

Kim Hye-ja como la madre en "Madeo (2009)"

Madres vengativas como Beatrix Kiddo en “Kill Bill (2003)”.
Madres terroríficas, como la del film “Mamá (2013)”.
Madres heroínas, como Elastigirl en “Los Increíbles (2004)”.
E incluso madres eternas, como la Madre Tierra de Jenniffer Lawrence en “Mother! (2017)”.

Y, cómo no, las madres malas, como la Sra. Bates de “Psicosis (1960)”, posesiva y manipuladora hasta el fin de sus días… e incluso después, justo lo mismo que Vera en “Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro) (1992)”.
O la falsa “madre idílica” de Kathleen Turner en “Los asesinatos de mamá (1994)”, dispuesta a acabar con quien altere su imagen de madre perfecta.

La "Señora Bates" en "Psicosis (1960)"

Y muchas más pero, al final, madres todas ellas.

Por eso hoy quiero felicitar a la mía, a mi madre, Pepi, en el día de su cumpleaños, y agradecerle todo lo que me ha dado y me sigue dando, todo lo que me ha enseñado y me sigue enseñando y mostrar mi orgullo por tener una que representa todo lo bueno que implica la palabra MADRE. Felicidades, Mama.




19 agosto, 2021

Polanski y Tate IV (y último): Rejas y sábanas


El mundo lloraba tras los brutales acontecimientos. Rápidamente avisaron a Roman Polanski del asesinato de su esposa, que regresó inmediatamente de Londres. El cadáver de Sharon Tate fue enterrado con el cuerpo de su hijo en sus brazos, cuyo nombre póstumo fue Paul Richard Polanski, en honor a los padres de ambos.

la lápida de Sharon y su hijo Paul Richard
Hollywood quedó conmocionada y aterrada. Todos los artistas que vivían en Beverly Hills temían ser la próxima víctima del misterioso asesino. Sacaron a sus hijos de la ciudad y contrataron seguridad privada. La paranoia se apoderó de ellos, sobre todo de los más cercanos a los Polanski, como fue el caso de Steve McQueen que, por miedo, no asistió al funeral de Tate, cosa que decepcionó profundamente a Polanski, y pasó meses sin despegarse de su pistola, la cual llevó encima durante el funeral de su amigo Jay Sebring.

McQueen y su inseparable arma
La jet set californiana necesitaba que el caso se resolviese pronto, pero Charles Manson debió limpiar muy bien las huellas, porque durante un tiempo la policía solo hizo que dar palos de ciego, sin saber por dónde empezar a investigar. La prensa y la masa social, amantes del sensacionalismo, empezaron a relacionar la película de Roman “Rosemary’s baby” (1968) con el crimen de Cielo Drive, apuntando a Polanski como sospechoso conspirador en la matanza.

 

El asesinato de Rosemary

Len
 LaBianca, ejecutivo de una cadena de supermercados, y su mujer Rosemary, vivían en el 3301 de Waverly Drive, en Beberly Hills, una dirección que Charles Manson escogió para perpetrar el siguiente crimen de La Familia, solo un día después de haber cometido el de Sharon Tate.

el matrimonio LeBianca

El 9 de agosto de 1969, Leslie Van Houten y Steve Grogan se sumaron a los cuatro miembros de La Familia que la noche anterior habían estado en Cielo Drive, además del propio Manson, que no estaba contento con el ruido de disparos que hicieron en casa de los Polanski y que se unió a ellos para decirles “cómo hacerlo bien” esta vez.

Charles Manson

Tras allanar la casa y reducir a sus dos habitantes, Manson se marchó, dejando claras instrucciones de cómo tenían que proceder para asesinar a la pareja. Tex mató al esposo clavándole una bayoneta cromada en la garganta y apuñalándolo 12 veces, dejando después grabada a cuchillo en su abdomen la palabra “War” (“Guerra”), mientras que Patricia Krenwinkel y Van Houten, armadas con cuchillos de cocina, asestaron a la esposa un total de 41 puñaladas con las que le dieron muerte. No contenta con esto, Krenwinkel acribilló con un tenedor de trinchar el cuerpo sin vida de Leno hasta 14 veces, dejándoselo incrustado en el vientre, para después dejar clavado un cuchillo de carnicero en su garganta.

la palabra "Guerra" grabada en el cuerpo de LeBianca

Mientras Tex Watson se duchaba en la misma casa de las víctimas, Krenwinkel escribió en las paredes con la sangre de la pareja las palabras “Rise” (“Alzamiento”) y “Death to pigs” ("Muerte a los cerdos”), así como en la puerta de la nevera trazó el título de la canción de The Beatles, “Helter Skelter”, aunque lo escribió mal, poniendo “Healter Skelter”.

mensajes escritos por los asesinos con la sangre de los LeBianca

Esa noche, Manson todavía tenía pensado que sus adeptos cometiesen otro crimen en la zona, el de un actor conocido suyo del que también pensaba que era un “cerdo”, pero, una vez que el líder dejó a sus seguidores en la puerta de la casa y se marchó, una apesadumbrada Linda Kasabian, que esa noche también hacía las veces de vigía y que tampoco participó en el asesinato de los LeBianca, tuvo un arrebato de conciencia por lo que sus compañeros habían hecho los dos últimos días y saboteó el crimen deliberadamente, llamando a la puerta equivocada y provocando que el grupo tuviese que salir huyendo, no sin que antes Susan Atkins defecase en la escalera de la vivienda.

Susan "Sadie" Atkins

El hecho de que la esposa de los LeBianca se llamase Rosemary, igual que la protagonista de la película de Roman Polanski, no ayudó a disipar las sospechas que el público y los medios habían puesto sobre el cineasta, que iban en aumento.

 

Sospechosos nada habituales

Si uno compara el argumento de la película “La semilla del diablo” con el crimen real, hay ciertas similitudes, si bien no son argumentos exactos. En ambos casos, la protagonista principal era una joven esposa embarazada y había una secta satánica que realizaba macabros rituales. Si a eso se le suma que, en la película, el esposo está implicado en el satanismo y deja a su mujer a merced de los sectarios, lo fácil era apuntar directamente a Polanski que, sospechosamente, a dos semanas de dar a luz su mujer, insistió en no estar en el país el día de la tragedia.

el matrimonio Polanski

Sin embargo, el promiscuo director y orgulloso polígamo reconocido, estaba profundamente enamorado de su esposa, pese a que los votos matrimoniales no supusiesen nada para él, y tras su muerte se pudo ver por primera vez a un Polanski derrotado y totalmente exento de la vis de frialdad que siempre le había caracterizado. Habían asesinado a su esposa y a su futuro hijo. Roman estaba hundido, pero quería saber quién fue el responsable.

Polanski recién llegado de Londres tras el crimen

Polanski decidió participar en un reportaje en la revista Life donde se mostraron fotos suyas en la escena del crimen en las que todavía podían verse unos restos de sangre seca en el suelo y otros de la palabra “Cerdo” en la puerta. El objetivo del director era concienciar a la gente y remover sus emociones para que, si alguien tenía una pista, ayudase en una investigación que no avanzaba. Pero logró el efecto opuesto, avivando todavía más la llama de que él era un psicópata y estaba detrás de lo ocurrido.

fotos de Polanski en la escena del crimen, publicadas por la revista Life

La policía, sin embargo, creyó al cineasta y le instó a sospechar de su círculo de amistades e incluso aceptó su ayuda cuando se ofreció a colaborar en la investigación como detective aficionado. Los sospechosos de Polanski eran dos de los amigos de la pareja: John Phillips y Bruce Lee.

John Phillips y Bruce Lee, sospechosos de Polanski

El primero, porque Roman sabía que se había enterado de sus recientes escarceos en Londres con la exesposa del músico y pensó que habría podido querer vengarse perpetrando el horrible crimen y acusando al director de ser un cerdo. La policía le proporcionó al viudo un kit del departamento de investigación científica para que buscase restos de sangre en el coche del cantante, cosa que hizo, pero sin encontrar pruebas que implicasen a Phillips, quedando este fuera de sospecha.

El segundo, Lee, se convirtió en sospechoso porque la policía le dijo al director que había una prueba en el escenario del crimen que la prensa desconocía: unas gafas graduadas que habían encontrado en el suelo. Curiosamente, unos días después del asesinato, Bruce Lee le confesó a Polanski que había perdido sus gafas. El director se ofreció a acompañar a su amigo a la óptica para hacerse unas nuevas, momento que aprovechó para enterarse de qué graduación tenía el actor y pasarle ese dato a la policía. Las dioptrías de Lee no coincidían con las de las gafas halladas en el escenario del crimen, quedando fuera de la lista de sospechosos.

las gafas encontradas en la escena del crímen de Cielo Drive

Finalmente, la sectaria Susan Atkins, que se encontraba presa por ser sospechosa del asesinato de Gary Hinman, cometido por La Familia unos meses antes, se fue de la lengua con su compañera de celda, admitiendo orgullosa haber sido partícipe en los crímenes de Beverly Hills, con lo que la policía pudo al fin perfilar unos sospechosos, acabando por arrestar a los miembros de La Familia, incluido su mentor, Charles Manson.

 

La caída de La Familia

Rápidamente, la Familia Manson se fue desestructurando, mientras sus miembros huían y se escondían, repartiéndose por la zona, pero la policía les dio caza uno por uno.

miembos de La Familia Manson dirigiéndose al juicio: Tex, Atkins, Krenwinkel y Van Houten

Susan Atkins, Tex Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten fueron condenados a cadena perpetua, mientras que la arrepentida Linda Kasabian, que había huido abandonado a La Familia (y a su propia hija, que dejó en manos de la secta), prestó declaración en contra de sus compañeros a cambio de inmunidad, lo cual, unido a que ella no formó parte activa en los asesinatos, la permitió recuperar a su hija e iniciar una nueva vida.

Linda Kasabian declarando en el juicio contra La Familia

Por último, Charles Manson fue sentenciado por conspiración y autor intelectual de los asesinatos, siendo condenado a la pena de muerte, sin embargo, antes de su ejecución, el estado de California abolió la pena de muerte, con lo que le conmutaron la condena por cadena perpetua.

Manson es arrestado por última vez en su vida

Durante la investigación, se hizo pública una lista de víctimas que Charles Manson tenía preparada, en la que se encontraban:

El baterista de The Beach Boys, Dennis Wilson, al que no le perdonó que plagiase su canción.

Un muchacho llamado Mike Love, un joven con el que Manson empezó una amistad pero que se apartó de él cuando vio su estilo de vida de excesos.

La actriz Elizabeth Taylor, para la que tenían planeado sacarle los ojos con un cuchillo al rojo vivo.

El actor Richard Burton, al que habían planificado castrar antes de matar.

El cantante Tom Jones, incluido en la lista por Susan Atkins, la cual era fan suya y cuyos planes eran obligarlo a tener sexo con ella a punta de cuchillo, para después degollarlo.

El actor y cantante Frank Sinatra, para el que tenían preparado colgarlo de un gancho para la carne y despellejarlo vivo.

Dennis Wilson, Mike Love, Elizabeth Taylor, Richard Burton, Tom Jones, y Frank Sinatra

En último lugar de la lista, estaba el actor Steve McQueen que, si bien se había librado por poco de haber estado en la fiesta de Cielo Drive, estaba en la lista de Manson por otros motivos, y es que el líder sectario le había enviado hacía un tiempo un guion para una película escrito por el propio Manson, que, obviamente, McQueen rechazó, enfureciendo a Manson.

Steve McQueen

Estas son algunas de las declaraciones que hizo La Familia durante las vistas ante el juez, tras sus arrestos:

Susan “Sadie Mae Glutz” Atkins alegó: “Queríamos cometer un crimen para que el mundo reaccionara y nos hiciera caso. Me sentía satisfecha, cansada, pero en paz con el mundo. Sabía que esto era el principio del caos. Ahora el mundo escucharía”.

Atkins falleció en prisión en 2009 a causa de un tumor cerebral.

Charles Manson dijo: “Usted no lo entiende. John Lennon, el profeta, me dijo: ‘Charlie, levántate; ¡degüella a esos cerdos que se lo pasan bomba en sus mansiones de Hollywood! El momento ha llegado. ¡Tú eres el Hijo del Hombre y el Ángel Exterminador...!’”.

Manson murió en prisión en 2017 a causa de un cáncer.

Atkins y Manson envejecieron en la cárcel antes de morir

Con La Familia Manson entre rejas, Polanski tenía que retomar su vida, ahora sin su esposa y sin el hijo que esperaba tener por ese entonces. Le costó, pero volvió a hacer películas.

 

De vuelta tras las cámaras…

La tragedia de Cielo Drive hizo que Polanski nunca terminase la película que estaba preparando en Londres en 1969, pero regresó al cine dos años más tarde con la británica “Macbeth” (1971). Desde entonces y hasta la actualidad, Polanski no ha dejado de trabajar, dejando en su camino algunos títulos destacados como “Chinatown” (1974), con Jack Nicholson, Faye Dunaway y John Huston, o “El quimérico inquilino” (1976), con el director regresando a la actuación.

carteles de "Macbeth", "Chinatown" y "El quimérico inquilino"

Poco después dirigió la película “Tess” (1979), protagonizada por Nastassja Kinski y basada en la novela de Thomas Hardy titulada “Tess, la de los d'Urberville”. Le dedicó la película a su difunta esposa con un “A Sharon”, ya que ella había leído la novela el año en que fue asesinada, mientras estuvo visitando a Polanski en Londres, y le gustó tanto que se la había recomendado a su marido, al que le dijo: “Juntos podríamos hacer una película fascinante con este libro”.

póster de "Tess"

Tras su estreno, el director se tomó un descanso de seis años alejado de las cámaras que aprovechó para escribir su autobiografía, que publicó bajo el título “Roman por Polański” (1985).

la autobiografía de Polanski de 1985

Tras su regreso a la dirección con la cinta “Piratas” (1986), estrenó otros doce films, entre ellos, “Frenético” (1988), con Harrison Ford, “Lunas de hiel” (1992), “El pianista” (2002) u “Oliver Twist” (2005). Su última película estrenada hasta ahora, en el momento de escribir estas líneas, ha sido “El oficial y el espía” (2019).

carteles de estos films de Polanski

Muchas de estas cintas le proporcionaron a Polanski numerosos premios, entre ellos el Premio Oscar en la categoría de Mejor Director en el año 2002, por su película “El pianista”; un premio que le entregó Harrison Ford, pero no en Los Ángeles, y es que el director no podía estar en la ceremonia para recogerlo. De hecho, no podía estar en ninguna parte de Estados Unidos, porque se encontraba exiliado en Francia.

Ford entregando el Oscar a Polanski en Francia, 8 meses después de la ceremonia


…de vuelta bajo las sábanas

Tras enviudar, Roman Polanski no tardó en volver a tener sexo con mujeres, cosa que se le criticó bastante, a lo que el director respondió que "cada uno lleva su pena de modo distinto. Algunos se meten en un monasterio, otros se refugian en las drogas y yo voy a casas de putas". Sin embargo, el problema no fue que le gustase el sexo o que pasase su duelo en prostíbulos; el problema fue que le gustase hacerlo con muchachas menores de edad.

En 1977, el cineasta fue denunciado por abusos sexuales a una niña de 13 años llamada Samantha Gailey. Según la versión de la niña, el director, que ya le había realizado en su casa y junto a su madre una sesión fotográfica para la revista Vogue, la fue a buscar para una segunda jornada fotográfica, esta vez a solas, llevándola en esta ocasión a la casa de su amigo Jack Nicholson en Mulholland Drive, el cual se encontraba ausente, donde le dio champán con pastillas y la fotografió desnuda, antes de forzarla sexualmente. Polanski negó los cargos, pero cuando aparecieron pruebas incriminatorias, reconoció haber tenido sexo con ella, pero, según él, fue algo consentido por la muchacha.

Samantha Gailey con 13 años

Acusación y defensa llegaron a un acuerdo en el que el cineasta se declararía culpable de tener relaciones ilícitas con una menor, desestimándose cualquier otro de los cargos, incluido el de violación. La condena fue pasar 90 días en una prisión para someterse a una evaluación psiquiátrica, de los cuales solamente cumplió 42, ya que lo dejaron salir para viajar a Europa por trabajo.

una de las fotos tomadas por Polanski a la menor

Cuando el juez vio una foto de Polanski en la Oktoberfest de Munich, rodeado de chicas jóvenes, en lugar de estar trabajando en las localizaciones para su película, enfureció y lo hizo llamar de nuevo a EEUU para revisar su condena. Polanski acudió, pero cuando se dio cuenta de que se le podría condenar a una pena mayor por el Caso Gailey, se despidió por teléfono de su abogado y huyo a Europa, estableciéndose en Francia, país del que es ciudadano y, por lo tanto, no puede ser extraditado si no hay sobre él un cargo de violación.

el director captado divirtiéndose en el Oktoberfest de Munich

Desde 1978, el director no puede pisar Estados Unidos o cualquier otro país que tenga acuerdo de extradición con éste. Mientras tanto, en Francia lo condecoraron y le hicieron Miembro de la prestigiosa Académie Des Beaux-Arts de Francia.

en París, uniéndose a la Académie Des Beaux-Arts en 1998. A su lado Peter Ustinov

Polanski se volvió a casar en 1989 con la actriz, modelo y cantante francesa Emmanuelle Seigner, 33 años menor que él. Pero el tiempo pasó, el movimiento “metoo” llegó, y el miedo de las víctimas por delitos sexuales se minimizó.

Roman con su esposa Emmanuelle Seigner

En 2010, la actriz Charlotte Lewis declaró que el director también había abusado de ella cuando tenía 16 años, en 1985, durante el rodaje de “Piratas”.

En 2017, una mujer que se identificó públicamente bajo el pseudónimo de “Robin”, expuso que el cineasta también la forzó sexualmente cuando ella tenía 16 años, en 1973.

El mismo año, la actriz alemana Renate Langer explicó que Polanski abusó sexualmente de ella cuando tenía 15 años, en 1972.

En 2019, Valentine Monnier, una actriz y modelo francesa, lo acusó públicamente de violación, explicando que los hechos ocurrieron en 1975, cuando ella tenía 19 años.

Charlotte Lewis, Renate Langer y Valentine Monnier

De momento, Roman Polanski, aquel que durante el Holocausto nazi fue un niño judío, bajito y de raíces polacas que reconstruyó un rollo de película de “Blancanieves y los siete enanitos”, para poder verla con su proyector, todavía no se ha retirado oficialmente y sigue con su vida en Francia llena de libertad y privilegios a sus 87 años de edad.

Polanski en 2020

Mientras que su mujer, Sharon Tate, la preciosa y talentosa modelo, discreta actriz y estoica esposa, falleció a los 26 años embarazada de su primer hijo. Si el argumento de “Erase una vez… en Hollywood” (2019), de Quentin Tarantino, no fuese ficción, Tate hoy tendría 78 años y, probablemente, seguiría bailando al ritmo de la música de los 60, sin embargo, Sharon se mudó de su residencia en Cielo Drive a otra residencia en otro cielo, con su bebé en brazos.
la sonrisa eterna de Sharon Tate

Dejo fotos de mi colección, de algunas de las películas mencionadas.



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