17 junio, 2021

Muertos vivientes VII: El regreso de Romero


Tras realizar su “trilogía de los muertos” entre 1968 y 1985, George A. Romero veía desde su sillón como, a través de los años, su obra influía de forma desmesurada en el cine de terror. Había quedado claro que él reinventó el concepto y que su visión del no-muerto llegó para quedarse, dando lugar a posteriores nuevas reinvenciones, más sutiles, que desembocaron en el zombi moderno que hoy en día está tan arraigado en la cultura popular. Había creado un monstruo, nunca mejor dicho, y tal vez era el momento de levantarse del sillón y volver tras las cámaras.

 

Zombis japoneses en 32 bits

Tras más de diez años apartado de la dirección de cualquier película de zombis y después de escribir el guion del remake oficial de “La noche de los muertos vivientes” (1968) en 1990, el final de esa década le brindó al director la oportunidad de llevar al cine la adaptación del exitoso videojuego japonés de zombis “Resident Evil” (1996).

Capcom, la compañía creadora, contrató a Romero para dirigir el anuncio comercial de la segunda parte del videojuego, que saldría a la venta en 1998. Y Romero lo hizo. Un comercial de treinta segundos que, probablemente y hasta el momento, sea la adaptación cinematográfica más fiel al producto original, por encima de las seis partes de la saga de películas homólogas al videojuego, iniciada por Paul W.S. Anderson, y a la espera de lo que resulte ser el reinicio de la franquicia, que se espera para septiembre de 2021 de manos de Johannes Roberts. Aquí os dejo el anuncio que rodó Romero.

Problemas de derechos impidieron que el comercial se emitiese fuera de las fronteras japonesas, pero, igualmente, fue todo un éxito. Tanto, que Capcom empezó a plantearse seriamente llevar su juego a la gran pantalla, siendo su primer paso asociarse con una productora de cine. Puesto que su videojuego se jugaba en las consolas Play Station, propiedad de Sony, lo más lógico era que Sony Pictures se encargara de la película, y así fue.

Sin dudar ni un momento, eligieron a Romero para escribir y dirigir el film. Al principio, Romero se negó, declarando en una entrevista: “No quiero hacer otra película de zombis y no podría hacer una película basada en algo que no es mío”. Sin embargo, al final se lo repensó y le pidió a su secretaria que jugara varias veces el juego completo, grabando en video su progreso para poder entender la historia y el enfoque que se le da a los zombis.

momento mítico del videojuego "Resident Evil"

Ese mismo año terminó el primer borrador del guion, fechado a 7 de octubre de 1998, pero Capcom lo rechazó, alegando que buscaban algo más generalista, que pudiese atraer a las salas a más público, aparte de los fans del juego. Muchos aseguran que Capcom tenía miedo de que la gente dejase de comprar los juegos y prefiriese ver las películas, puesto que el libreto de Romero era muy fiel a la historia original. En cualquier caso, Romero quedó apartado del proyecto, cayendo éste en manos de Anderson y, bueno, el resto ya es historia.

Os dejo aquí, traducido al castellano, el borrador del guion de Romero y así podéis juzgar vosotros mismos.

 

El retorno del Maestro

Peter Grunwald
Paralelamente a su proyecto fallido de “Resident Evil”, Romero escribió otro guion que dirigió dos años más tarde: “El rostro de la venganza” (2000), que no era de zombis y que se auto-produjo creando una nueva compañía junto a su amigo Peter Grunwald llamada Romero-Grunwald Productions. También había escrito a finales de los 90 un guion titulado “Dead Reckoning”, destinado a ser la cuarta entrega de su saga de zombis, pero no encontró ningún estudio que quisiera producirlo. Sus líneas contenían la ya acostumbrada crítica social camuflada, en este caso, dirigida hacia la clase política, algo delicado en un momento en el que Estados Unidos pasaba por un periodo de patriotismo extremo tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.

Fue entonces, en 2004, cuando sus ojos vieron llegar el remake de su película “Zombi” (1978), de manos de Zack Snyder, y funcionaba, así que Romero se puso su chaleco de bolsillos, sacó brillo a sus enormes gafas de pasta negra, se peinó hacia atrás su blanca cabellera y se puso manos a la obra para volver a intentar, una vez más, llevar su proyecto a los cines. Esta vez lo logró.

 

Un regreso por todo lo alto

Como ya habréis sospechado tras su coqueteo con Sony para adaptar “Resident Evil” y tras su búsqueda de productoras para que le aceptasen su guion, Romero había decidido que era el momento de dejarse producir por otros. Su fama ya era lo suficientemente grande y él ya había peleado bastante, así que era tiempo de ponerse en manos de una major para poder centrarse exclusivamente en el trabajo creativo. La primera con la que habló fue 20th Century Fox, pero no llegaron a buen puerto, puesto que la productora quería titular la película como la original, “La noche de los muertos vivientes”, en una maniobra que le otorgase los derechos del título y, por ende, de toda la saga de Romero. El director se negó en redondo y los rechazó, llegando finalmente a un acuerdo con Universal Pictures, que le dio un presupuesto hasta entonces nunca manejado por Romero: 19 millones de dólares. Sin embargo, aunque no llevase sobre sus hombros toda la responsabilidad de las labores de producción, su pequeña compañía, Romero-Grunwald Productions, también participaría.

Aunque el guion estaba titulado “Dead Reckoning”, en el momento de llevarse a cabo se barajaron otros nombres como “Twilight of the Dead” o “Dead City”, optando finalmente por “La tierra de los muertos vivientes” (2005). Por el nombre, se podría pensar que Romero había recuperado el derecho de utilizar la coletilla “muertos vivientes” en sus títulos, pero no es así. No hay que hacer caso del título en castellano que, una vez más, está traducido libremente, siendo el original “Land of the dead”.

póster de "La tierra de los muertos vivientes"


Un nuevo enfoque

Si leísteis mis anteriores artículos, recordaréis que comenté que el extenso guion de “El día de los muertos” (1985) acabó en menos de la mitad y que el director se guardó muchas de las ideas descartadas para una futura película. Fue aquí donde las incorporó. Entre ellas, lo referente a la ambientación de una ciudad colapsada y al límite de sus posibilidades. Así pues y como su título indica, el argumento nos presenta una tierra dominada por los zombis y, los pocos humanos que quedan, sobreviven en el interior de una ciudad fortificada, dominada por un rascacielos donde los más privilegiados gobiernan entre lujos, mientras que los de abajo subsisten como pueden. Es aquí donde se hace patente su carga de crítica social que, como ya he comentado, golpea a los políticos mediante un ejercicio de sátira que apunta directamente a la administración Bush, a la que vemos representada a través del gobierno feudal que rige la ciudad ficticia y que incluso hace valer el concepto "pan y circo" del Imperio Romano con “luchas de gladiadores” como divertimento, que aquí son peleas entre humanos y zombis. Los medios de comunicación también se llevan su parte, aunque sea de refilón, ya que, mediante un teatrillo de marionetas para niños donde les muestran cómo los humanos vencen fácilmente a los zombis, Romero refleja la manipulación de la información real por parte de la prensa, pero el director se guardaría un desarrollo más profundo de su crítica al manejo de la información para otro film.

gladiadores zombis en la arena

Con esta película, Romero regresa al tono más ligero de “Zombi”, renunciando al gore explícito que vimos en “El día”. También, cambia las dosis de terror de “La noche” por unas de más acción e incluso un buen punto de comedia negra, dotando al título de un tono genuino, distinto al de cualquiera de las otras tres partes, y, por lo tanto, de identidad propia.

 

Estrellas vivientes

Si los elencos de las películas de Romero se caracterizaban por contar con actores desconocidos (que si alguna vez ganaron cierta notoriedad fue, precisamente, porque los utilizaba en casi todas sus películas), en “La tierra” encontramos ya a alguna estrella consagrada. Tal vez fuese por disponer de más presupuesto o porque Universal se lo impusiese, pero podemos ver caras como las de Dennis Hopper, John Leguizamo, Simon Baker, Robert Joy o Asia Argento, hija del que fue su socio en “Zombi”, Dario Argento, así como la de un desconocido Shawn Roberts que, curiosamente, después apareció en las partes 4, 5 y 6 de la saga cinematográfica de “Resident Evil”.

Hopper, Leguizamo, Baker, Joy y Argento

Y, si las películas de Romero acostumbraban a hacer famoso a un zombi en particular y al actor que lo encarnaba (al menos en el mundo fanboy de los zombis), “La tierra de los muertos vivientes” no fue menos e incorporó al salón de la fama al zombi inteligente Big Daddy y a su actor Eugene Clark, que se convirtió en carne de certámenes de cine fantástico donde los seguidores se rifaban su firma.

Big Daddy, interpretado por Eugene Clark


El zombi definitivo

Hablando de este personaje, es sabido que los zombis romerianos han ido evolucionando a través de las películas, pero no solo artísticamente, sino también como especie dentro de la ficción. En “La noche” son solo carne en movimiento que se guía por el básico instinto de alimentarse; en “Zombi” se despiertan en su cerebro instintos más sofisticados, como repetir sus actos cotidianos en vida, acudiendo en masa al centro comercial sin saber por qué; en “El día”, la figura de Bub es capaz de entender, de razonar ligeramente e incluso de utilizar objetos y en “La tierra” llegan a un nivel de consciencia mucho mayor que se refleja en el personaje de Big Daddy, que es capaz de liderar a los demás e incluso llega a hacer algo parecido a hablar.

Aparte de este zombi, la película también hizo un fenómeno fan de otro “personaje” de la película, en este caso no es ni un humano ni un zombi, sino un objeto inanimado; se trata de un vehículo acorazado anti zombis que heredó el nombre del primer borrador del guion: Dead Reckoning.

el Dead Reckoning

En el apartado de cameos, nos encontramos a Simon Pegg y Edgar Wright haciendo de los zombis de las fotos de recuerdo, ya que Romero sentía un afecto especial por la película “Zombies Party” (2004). También tenemos a su “divo” Tom Savini, que aparece como un no-muerto acreditado como "zombi del machete" y que, por su vestimenta, se intuye que pudiese ser el mismo personaje que interpretó en “Zombi”, aquel motorista llamado Blades. Y, por último, podemos ver interpretando al zombi guardián del puente a Greg Nicotero que, a su vez, fue el encargado del maquillaje y los efectos especiales de la película, junto a Howard Berger.

Simon Pegg y Edgar Wright, Tom Savini y Greg Nicotero

 

Un regreso satisfactorio

Más de 47 millones de dólares de recaudación mundial en las salas de cine, una buena y generosa crítica y una maravillosa acogida en el formato doméstico (que tuvo su edición extendida en un corte del director), hicieron de “La tierra de los muertos vivientes” una muy buena película de zombis que, si bien no le hace sombra a la trilogía original, sí es una buena guarnición para ella.

Pero, si el entrante fue maravilloso, el primer plato excelente, el segundo plato muy digno y la guarnición correctísima, ahora faltaba el postre y el café, y es que a Romero todavía le quedaban por estrenar dos películas de zombis más. ¿Haría con ellas un menú redondo?

¿unas raciones zombi?


Más zombis romerianos

El director no quiso dejar pasar tanto tiempo como en el pasado para rodar su siguiente película de zombis, así que se puso manos a la obra, pero esta vez sin una gran productora al mando. Su empresa, Romero-Grunwald Productions, se asoció con otra pequeña firma llamada Artfire Films y produjeron “El diario de los muertos” (2007). Los zombis de Romero volvían así al cine independiente, eso sí, con el maquillaje y los efectos especiales de nuevo en manos del genio Greg Nicotero.

cartel de "El diario de los muertos"

Del reparto no hay mucho que destacar. Contaba con Joshua Close, al que más tarde vimos en la primera temporada de la serie “Fargo” (2014); con Michelle Morgan, que después participó en la serie “Batwoman” (2019-¿?) y de nuevo con Shawn Roberts, que ya había aparecido en “La tierra de los muertos vivientes”, pero en otro papel.

 

La moda del found footage

Con apenas 2 millones de dólares de presupuesto y el cine de metraje encontrado al alza, Romero quiso experimentar nuevas formas de llevar sus zombis al cine. Así pues, la película está rodada como un falso documental con cámara en mano (utilizando cámaras Panasonic HDCAM HDX-90 y HVX-200), con el pretexto de seguir a un grupo de estudiantes de cine que se encuentran rodando una película de terror en el bosque, cuando son sorprendidos por el apocalipsis zombi y, evidentemente, no dejan de grabar lo que sucede. Con ello, además, trata de criticar la nueva era de la información en un mundo globalizado e interconectado, donde internet, las redes sociales y la facilidad de tener a mano una cámara, pueden ser un arma de doble filo que desinforma tanto como informa.

los chicos de "El diario de los muertos"

Romero pensó que lo mejor para este nuevo y novedoso enfoque era reiniciar su franquicia, en sus palabras, "un nuevo renacer del mito", rodando un film que no tiene ninguna continuidad con las anteriores y donde vemos un nuevo inicio del brote zombi, quedando, por lo tanto, fuera de su “saga de los muertos”. Sin embargo, son muchos los fans que aseguran que sí forma parte de la saga y la catalogan como una historia paralela a la primera parte, argumentando que estamos viendo el mismo inicio del brote en dos lugares diferentes, lo cual, bajo mi punto de vista, no puede ser posible porque la primera se desarrolla en 1968 y ésta en 2007, pero, estos mismos teóricos de la continuidad, aseveran que el tiempo es un factor no relevante en las películas de Romero, situándose éstas en un “perpetuo ahora”.

 

Algo no tan romeriano

En cualquier caso, el proyecto no salió como se esperaba. Los muertos vivientes de la película no eran identificables con los Romero, tampoco su crítica social es, ni tan evidente, ni tan ácida y el aspecto técnico es bastante deficiente, aunque este es un punto menos grave, dado el formato escogido para filmar, pero, en general, el director no logra su objetivo narrativo y el desarrollo del argumento se torna bastante poco interesante a medida que el film avanza. Evidentemente, se nota la mano de Romero en ciertos aspectos, pero son siempre insuficientes para poder elevar la película a cierto estatus de calidad y a las cifras me remito, ya que recaudó menos de 5 millones de dólares. Sin embargo, y viendo otras películas de zombis de serie B, no se puede decir que “El diario de los muertos” sea, ni un fracaso, ni una mala película, pero no era el postre deseado.

Romero durante el rodaje de "El diario"


La impaciencia es vicio del demonio

Como dijo Francisco de Quevedo, “La paciencia es virtud vencedora. La impaciencia es vicio del demonio.”, pero, de nuevo, Romero tuvo prisa en estrenar una nueva película de muertos vivientes. Si entre “La tierra” y “El diario” habían transcurrido dos años, el mismo periodo de tiempo fue el que separó “El diario” de su nueva película. Su premura tal vez fuese a causa de un arrebato de urgencia por mostrar al público todas sus ideas guardadas, y es que el director ya contaba con casi 70 años a su espalda, pero también pudo ser porque, a esas alturas y rodeado durante tantos años por muertos andantes, Romero no viese con malos ojos el vicio del demonio.

Después de haber dejado atrás sus dos primeras compañías productoras, Image Ten y la reciente y de corta vida Romero-Grunwald Productions, el director fundó para la ocasión la productora independiente New Romero, la cual se asoció con otras tres pequeñas productoras que, juntas, llevaron a cabo el proyecto de 4 millones de dólares que contaba con el guion y la dirección del propio Romero y, una vez más, con Greg Nicotero encargándose de los efectos especiales y el maquillaje. Se trataba de “La resistencia de los muertos” (2009).

póster de "La resistencia de los muertos"


Siguiendo la historia

Para el reparto, se contó con gran parte de los actores de “El diario”, ya que, por primera vez en los films de zombis de Romero, era una continuación directa de la anterior película, situada varias semanas después de donde terminaba ésta. Así pues, para los que pensamos que no existe una continuidad entre las cuatro primeras películas y “El diario”, ésta sería la segunda de su nueva saga, pero para aquellos teóricos de la continuidad, sería el sexto film y su trama se desarrollaría paralelamente a los acontecimientos de “Zombi”.

Su argumento, en clave de western y bebiendo directamente del film “Horizontes de grandeza” (1958), se puede resumir en que, en una isla de la costa norte de Estados Unidos, dos familias, los Muldoon y los O’Flynn, tratan de sobrevivir al ataque zombi mientras manejan sus propias disputas entre clanes, incorporando al conflicto al grupo de supervivientes de la anterior película, que arriba a la isla. Su parte crítica, en este caso, es mucho más generalista, tratando de centrarse en el la deshumanización del hombre y la humanización del zombi, cosa que, en mayor o menor medida, ha sido un hilo conductor continuo en las películas de muertos vivientes del director, donde la mayor amenaza siempre ha sido la condición humana y su forma de gestionar la amenaza, muy por encima del apocalipsis zombi. Por lo tanto, no encontramos en la película una denuncia social tan fehaciente como en otras entregas, quedando en un plano mucho más subjetivo, que pasa muy desapercibido.


El peor Romero

Tras su estreno, sus números no auguraban nada bueno, ya que, en un primer momento, tuvo perdidas que tardaron mucho en compensarse mediante el formato doméstico y la TV. Y, aunque “La resistencia de los muertos” es una película divertida y entretenida, sus carencias quedan de manifiesto, estando todo el mundo de acuerdo en que, de las seis, es la peor película de zombis del cineasta. Si el postre había sido más bien justito, el café que culminaba el menú fue bastante decepcionante.

 

Muerto el director, ¿se acabó la saga?

Si su primera saga fue de cuatro películas, los planes del director pasaban por cerrar su segundo ciclo con otros cuatro films, sin embargo, antes de poder llevar a cabo las dos cintas restantes, George A. Romero enfermó y acabó falleciendo el 16 de julio de 2017 a la edad de 77 años. Pero, sacando el zombi que siempre llevó dentro, la muerte no sería el final definitivo de sus andanzas por el cine de no-muertos. O, al menos, así lo esperamos, y es que el cineasta dejó más de 40 guiones sin producir y su esposa no piensa dejarlo todo en un viejo baúl polvoriento.

George y Suzanne Romero

Mad Max of the dead

Aunque los planes iniciales del director eran terminar su segunda saga, sus últimos años no los ocupó en eso, sino en apoyar el proyecto de Matt Birman, otro cineasta con el que ya había trabajado en “La tierra”, “El diario” y “La resistencia” y que le pidió ayuda con un guion que Romero acabaría coescribiendo, pasando a ser productor ejecutivo del film y dejando la dirección en manos de Birman.

Matt Birman con George A. Romero
El libreto que después revisó y mejoró Romero, presenta un mundo postapocalíptico a causa del brote zombi. Una Tierra desolada, dominada por el salvajismo y con la constante presencia de los muertos andantes como contexto. Al más puro estilo de la saga “Mad Max” y con influencias de “Rollerball” (1975) y “Ben-Hur” (1959), ofrece la visión de una población mundial que ha aprendido a vivir en condiciones hostiles, creando una nueva sociedad donde impera la ley del más fuerte y en la que existe El Coliseo, un circuito de coches construido para diversión de los ricos donde compiten prisioneros zombis como pilotos que, siguiendo la premisa marcada por Romero de evolucionar, ahora son muertos vivientes capaces de conducir, eso sí, siempre por instinto y sin mucha precisión, ya que todo lo que recuerdan es cómo presionar el pedal de gas, lo que convierte las carreras en caóticos espectáculos de choques y brutales accidentes que resultarían mortales para los competidores, si no estuvieran ya muertos. Además de toneladas de acción desenfrenada, el guion contiene un montón de guiños y referencias a todas las anteriores películas de Romero y unas buenas dosis de comedia, lo que la convierte en un producto al servicio de los fans que, estoy seguro, está preparado para hacer las delicias del espectador aficionado a los zombis.

La historia también incorpora al acostumbrado zombi famoso que, en este caso, corre a cargo del primer muerto viviente transgénero en pantalla y que, según Birman, es una mezcla de Bub de “El día” y de Big Daddy de “La tierra”, ya que es la no-muerto más inteligente del circuito, la que mejor conduce y, por lo tanto, la campeona.

cartel provisional de "Road of the dead"

El film, que, pese a su espectacularidad, quería ser una producción pequeña que huiría de los grandes presupuestos, iba a ser producido, al menos en parte, por New Romero con apenas 2 o 3 millones de dólares. Titulada “George A. Romero Presents: Road of the dead” y presentada en 2015, incluso tuvo una precuela en formato cómic, en una miniserie de tres números publicada por IDW, y se esperaba que empezase a rodarse pronto, sin embargo, el adiós de Romero propició que todo quedase estancado, habiendo tenido Birman que pelear para que las majors interesadas en el film no desvirtuasen la visión que los dos tenían de la película. Según Birman, todavía tiene esperanzas de rodarla un día tal y como fue concebida, pero es escéptico en que vea la luz con el nombre original, ya que le prometió a Romero que nunca haría un “of the dead” sin él, con lo que, de hacerse, no se promovería como una continuación de su legado. A nosotros solo nos queda esperar.

póster conceptual de "Road of the dead"


El crepúsculo de los muertos

Paolo Zelati
Otro de los guiones que el bueno de George dejó sobre su mesa y que estaba destinado a ser la quinta y última parte de la saga original, era el titulado “Twilight of the dead”, recuperando así uno de los títulos descartados que se barajaron para “La tierra de los muertos vivientes”, de la que sería secuela directa y colofón final del director en el cine de zombis (y, probablemente, en cualquier tipo de cine). Desde el pasado mes de mayo de este 2021, hemos podido saber que Suzanne Romero, su viuda, está buscando director, así como trabajando ya con varios guionistas para que reescriban y pulan el libreto. Uno de ellos es Paolo Zelati, colega de Romero y coescritor del guion. De hecho, sería el propio Zelati el que le pidió a Suzanne permiso para recurrir a Robert L. Lucas y Joe Knetter, que serían, junto al propio Zelati, los que estarían trabajando en dejarlo listo.

Aquí unas declaraciones de la viuda de Romero al respecto del proyecto: “Le di mis bendiciones siempre y cuando pudiera estar ahí en todo momento para asegurarme de que respetarían la visión de George. Tenemos un tratamiento sólido y el comienzo del guion. Estoy segura en un 100% de que George estaría increíblemente feliz de que esto continuara. Él quería que fuese su última entrada en el género zombi. Esta será la película que George quería hacer. Aunque alguien recoja la antorcha como director, será sobre todo un film de George A. Romero”.

Parece, entonces, que el proyecto estaría bastante avanzado, sin embargo, hasta el momento solo disponemos de una breve sinopsis: “Nos encontramos en un mundo diezmado. La vida está casi desaparecida, pero quizá aún haya esperanza para la humanidad”. De nuevo, lo único que nosotros podemos hacer es esperar a que el proyecto llegue a buen puerto.

 

La secuela directa

Por otro lado, Living Dead Media, una empresa de medios independiente que opera en Los Ángeles, que se encarga de la concesión de licencias y distribución global de ciertos productos y que actualmente se ocupa de gestionar todo lo relacionado con “La noche de los muertos vivientes” (y con la saga “El regreso de los muertos vivientes”), anunció en el año 2018, mediante un comunicado de prensa, la producción de una secuela directa de la original, es decir, si “Zombi” ya lo era por estar ambientada en el mismo universo y suceder justo después, pero su argumento era una nueva historia, ésta sí sería una secuela directísima que seguiría los acontecimientos de la primera y que se titularía, además, “La noche de los muertos vivientes II”.

¿Por qué ubicarla, entonces, en el artículo sobre el regreso de Romero? Pues, según explicaban en el sitio web de Living Dead Media, el mismo equipo que realizó la original, George A. Romero y John A. Russo incluidos, durante los años 70 dejaron preparado un guion que seguía el argumento de “La noche” allá donde esa quedó, con lo que sería, además de una secuela continuista y fiel a la original, una secuela oficial firmada por sus autores genuinos, Romero y Russo y que pensaba rodarse en blanco y negro. Y digo “pensaba rodarse”, en pasado, porque el anuncio decía que vería la luz en 2019, pero a día de hoy, en 2021, nada se sabe de ella, y no es que se pueda achacar el retraso a la pandemia de la COVID-19, ya que su estreno estaba planeado para antes del brote de Coronavirus. De momento, no hay más noticias al respecto y no hay ni rastro de ella en IMDB, web que acostumbra a publicar las fichas de películas incluso en fase de preproducción.

Dejo aquí parte del comunicado oficial de Living Dead Media sobre “La noche de los muertos vivientes II”:

"'La noche de los muertos vivientes' llevó por primera vez los zombis al cine en 1968. Pero lo que desconoce la mayoría de la gente es que, en los 70s, los guionistas y productores originales de 'La noche de los muertos vivientes' escribieron una secuela de su obra maestra. Una secuela que, inexplicablemente, no ha sido producida durante más de cuarenta años... hasta ahora. Living Dead Media ha quitado la suciedad de esta increíble continuación del clásico y ha reunido a un gran equipo para producir esta nueva película".

 

¡No permaneceré muerto!

Al margen de esos guiones y de otros muchos que todavía están en la sombra, Romero publicó de forma póstuma en 2020 la novela “The living dead”, que había dejado inconclusa cuando murió y que terminó de escribir Daniel Kraus, el co-escritor de la adaptación en novela de “La forma del agua” (2017).

novela póstuma de G. A. Romero

Y hasta aquí todo lo referente al genio George A. Romero sobre sus andanzas en el subgénero zombi que reinventó allá por 1968, empezando por su primera trilogía y acabando con su regreso en el nuevo siglo. Su obra fue el germen de todo aquel producto zombi que hoy forma parte de nuestra más absoluta normalidad, siendo claros ejemplos series como “The walking dead” (2010-2021) o películas como “28 días después” (2002), “Zombies Party” (2004), “[•REC]” (2007), “Zombis nazis” (2009), “Bienvenidos a Zombieland” (2009), “Guerra Mundial Z” (2013) o “Train to Busan” (2016).

Solamente nos queda cruzar los dedos para que “Road of the dead”, “Twilight of the dead” y “La noche de los muertos vivientes II” o, al menos, alguna de ellas, vean la luz algún día y traigan consigo un poco del sabor de las producciones de un director que, aunque haya fallecido, nunca morirá del todo, como él mismo dijo.

Sin embargo, todavía os voy a ofrecer un último artículo de mi serie “Muertos vivientes”, donde veremos las consecuencias de que Dario Argento, tras su implicación en “Zombi”, tuviese la libertad de ponerle a la película un título europeo y de hacer cambios en el corte y en la banda sonora, lo que desencadenó en una (o más de una) saga apócrifa de películas inconexas que se aprovecharon del legado de “Dawn of the dead”. Hasta entonces, aquí os dejo fotos de mis ediciones en DVD de las películas aquí comentadas.


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