El cine de zombis es un subgénero de terror que hoy día damos por sentado, como si siempre hubiese estado ahí y, en cierto modo, sí que se ha hecho cine de zombis desde los inicios, pero no tal y como lo conocemos actualmente. Y ese cambio no ha sido fruto de una evolución progresiva, sino de una única película que planteó un giro radical en su enfoque, creando un universo con reglas propias que generó un cambio en el género todavía vigente a día de hoy. Tal vez, más vigente que nunca. Su artífice: George A. Romero. La película: “La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead)” (1968).
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| zombi clásico pre-romero |
El origen del concepto zombi viene de una leyenda popular del
culto vudú haitiano y se refiere, a grandes rasgos, a un ente que regresa a la
vida mediante magia negra. Desde el nacimiento del término, los zombis se plasmaron,
primero en la literatura y luego en el cine, como seres sin consciencia que
siguen ciegamente a su “creador”, siendo más como un ejército de gente hipnotizada
que como cadáveres andantes.
Esto podemos verlo en títulos como “La legión de los hombres sin alma (White Zombie)” (1932), considerada como la primera película de zombis de la historia, o en otros como “Los muertos andan” (1936) o “El rey de los zombies” (1941). Sin embargo, en este artículo no me centraré en la historia del subgénero, sino en la obra de Romero y ese cambio sin marcha atrás que llegó en 1968.
En otra ocasión escribiré un artículo centrándome en el cine de zombis desde sus inicios y hasta la actualidad.
De los anuncios al cine
En los años 60, George A. Romero, John A. Russo y Russell
Streiner eran los socios fundadores de una pequeña compañía de publicidad llamada
The Latent Image, con sede en Pittsburg (Pensilvania) que, pese a ser una
empresa pequeña, estaba funcionando de maravilla rodando comerciales para TV.
Sin embargo, ninguno de los tres tenía como objetivo triunfar en el mundo de la
publicidad, sino que rodar anuncios era más bien un medio para llegar a un fin:
rodar películas.
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| John A. Russo y George A. Romero en 2014 |
Al final habían reunido 114.000 dólares, con lo que tampoco eran ricos, ni esperaban la aprobación de una major que les aceptase un guion, así que decidieron auto producirse en una cinta independiente de serie B con un libreto coescrito por Romero y por Russo, basado en un cuento corto del propio Romero que, a su vez, se inspiraba lejanamente en la novela de Richard Matheson “Soy leyenda”, de 1954. La dirección de la cinta fue para Romero.
Rodando entre amigos
La filmaron en un área rural de Evans City (Pensilvania), en
una granja que iba a ser demolida (con lo que tenían permiso para destrozarla a
placer), con película de 35mm y en Blanco y Negro, lo cual contribuyó a la
eficiencia de usar sirope de chocolate como sangre falsa, algo que los actores probablemente
agradecieron, al contrario que cuando tuvieron que rodar las escenas donde los
zombis comían carne humana, para las que se usaron entrañas de oveja reales que
los actores tuvieron que masticar crudas.
Estos actores eran, en su mayoría, amigos de Romero, unos
con experiencia en la actuación, sobre todo en teatro, pero otros con ninguna
intervención anterior en el mundo de la interpretación.
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| Bill Hinzman como el primer zombi romeriano |
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| Duane Jones |
Una vez terminado el rodaje y la postproducción, Romero y
Russo cargaron en el coche las latas con la filmación y se dispusieron a viajar
a Nueva York en busca de un distribuidor para la cinta. En el trayecto se
enteraron por la radio de que Martin Luther King había sido asesinado, lo cual
les afectó, sobre todo, pensando en el impacto popular que podría tener el final
de la película en el que (SPOILER) el único personaje negro de la cinta acaba muriendo asesinado,
no a manos de los zombis, sino de los propios humanos (FIN DEL SPOILER).
¿Todo trabajo tiene su recompensa?
El momento de poner título a la película supuso el mayor desastre del rodaje, al menos para Romero y Russo. Primero la titularon “La noche de Anubis”, luego “La noche de los gules” (del término árabe ghoul, que significa demonio necrófago) y luego “La noche de los carnívoros”, título que se registró y con el que se hicieron los créditos de la película. Finalmente, y justo antes del estreno, decidieron cambiarlo una vez más y llamarla “La noche de los muertos vivientes”, pero se olvidaron de incluir en los nuevos créditos el aviso sobre los derechos de autor para este último título, lo cual derivó en que la película pasó automáticamente a ser de dominio público nada más estrenarse, quedándose los cines la recaudación íntegra mientras que Romero y el resto del equipo no percibieron ni un dólar por sus proyecciones.
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| Arriba, el título final sin copyright, abajo el título descartado con copyright |
La película recaudó 12 millones de dólares en Estados Unidos
y 30 en el resto del mundo. Con los años, el American Film Institute la añadió
a la lista de los 100 mejores thrillers de la historia y la revista Time la colocó
entre las 25 mejores películas de terror de la historia.
Dado el éxito de la película, años después la sometieron a la técnica de
coloreado y tuvo su versión coloreada.
Además, por ser de dominio público, cualquiera puede
adaptarla o hacer una secuela sin pagar derechos a nadie, así como editarla en
formato físico, descargarla o verla online de forma gratuita y legal.
Si bien sus creadores no pudieron obtener una recompensa monetaria, sí que obtuvieron el reconocimiento cinematográfico que merecían.
Creando un arquetipo
El término zombi no se usa en ningún momento de la película,
y es que lo importante para Romero no era ni qué eran, ni de dónde venían esas
criaturas (por eso nunca explica el origen de su alzamiento), sino reflejar un
cambio importante en la sociedad y el impacto que éste tendría sobre los
protagonistas.
Aun y así, probablemente de forma inconsciente, Romero
estableció unas reglas inéditas hasta el momento y que hoy en día son tan
evidentes y básicas que nadie se plantea de dónde han salido. Nace así el zombi romeriano:
- Los zombis son lentos y arrastran los pies, caminando como un cadáver andante.
- Pese a que se mueven de forma autónoma, lo hacen por instinto y no por orden de nadie, ni por propia consciencia.
- Pese a moverse, están muertos y sus cuerpos siguen descomponiéndose.
- Como ya están muertos, no les afectan los disparos, excepto si son en la cabeza.
- Se desplazan y atacan en hordas.
- Son carnívoros y depredadores, ya que cazan y comen a sus presas.
- No son caníbales, ya que no se comen ni se atacan entre ellos.
- Sus mordeduras son mortales y transfieren al mordido la cualidad de zombi tras su muerte.
Reglas, todas ellas, usadas desde entonces y hasta ahora en cualquier producción sobre zombis sin alteración, exceptuando, en algunos casos, la velocidad de los zombis.
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| zombis romerianos |
Los monstruos son para inmaduros
Romero no solamente cambió las reglas del subgénero zombi,
sino que también lo hizo con las del propio cine de terror. Hasta el momento,
el cine de miedo se caracterizaba por dotar de cierta mística y poesía a sus
relatos, normalmente de fantasmas, vampiros o casas encantadas; se identificaba
por insinuar más que por mostrar; por usar la violencia solamente contra el
villano y por acabar de una forma conclusiva con, generalmente, la derrota del
monstruo en cuestión y la salvación del héroe.
Además de eso, al ser un cine tan fantástico y poco creíble,
el terror era rechazado por gran parte de la sociedad adulta, que prefería focalizarse
en el cine negro, aparentemente mucho más maduro, dejando el terror para los niños
(no tan sobreprotegidos como en la actualidad), los adolescentes y los adultos
más soñadores y menos terrenales.
Romero le dio la vuelta a todo esto y rodó una película que, tal vez por sus escasos medios, tuvo una narrativa casi de documental, desprovista de toda mística poética, lo cual la hacía más realista y creíble. Decidió mostrar de forma explícita escenas tan grotescas como el desmembramiento e ingestión de un cuerpo humano en primer plano; usó la violencia, no solo entre héroes y villanos, sino también entre los propios protagonistas, dotándolos de humanidad, y sorprendió con una resolución no demasiado, digamos, feliz para los protagonistas y con un final abierto, inconcluso y con una más que dudosa victoria sobre el monstruo que nos presentaba.
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| Actores masticando entrañas de oveja crudas con sirope de chocolate |
Asimismo, su tono serio y seco, sus dosis de realismo y una trama centrada más en las relaciones humanas entre los supervivientes que en la lucha contra el antagonista, se convirtió en una nueva forma de hacer cine de terror y otorgó al género un estatus de cine para adultos que hasta el momento no tenía.
La crítica social hecha carne
En los años 60, aparte de Sidney Poitier, todavía no había
actores negros protagonistas (eso llegaría en los años 70 de forma éticamente
dudosa con el blaxploitation) y en el film de Romero, el personaje principal
era afroamericano y con un final bastante duro.
Cuando Romero y Russo pensaron que su película tendría un impacto con la muerte
de Luther King tan reciente, estaban en lo cierto, ya que ese hecho contribuyó
después a que público y crítica comenzasen a hablar de que la película contenía
grandes dosis de denuncia al racismo en un momento en el que las cuotas de éste
eran tan altas que llevaron al nacimiento del movimiento por los derechos civiles
de los negros.
Al igual que el sector afroamericano aplaudió el trato reivindicativo a la comunidad negra en la película, no todas las lecturas entre líneas del film fueron positivas, ya que el sector feminista denunció el trato que se le da a los personajes femeninos en la cinta, presentando a mujeres débiles, incapaces de tomar decisiones y totalmente a merced de los varones. Esto se arreglaría en el remake.
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| Las mujeres-florero de "La noche de los muertos vivientes" |
A eso hay que sumarle que en Estados Unidos se estaba
viviendo un proceso de conciencia social y política como consecuencia de la
guerra de Vietnam, la corrupción política y la denuncia popular. Así pues, en
una película en la que los muertos vivientes son solamente un pretexto para
meter en una casa a personajes muy dispares entre sí, de diferentes sexos,
razas, estatus sociales y culturas, y ver lo que sucede entre ellos ante una
situación extrema en la que sus vidas corren peligro, la gente vio en el film
una alegoría de la situación social de ese momento y, por lo tanto, una crítica
a las clases sociales, a la guerra y a Estados Unidos en general.
Si bien el propio Romero ha reconocido en varias ocasiones
que no era su intención rodar una película con una crítica social subversiva,
sí es cierto que la contiene, tal vez de forma involuntaria, pero más cierto todavía
es que el director tomó eso por bandera y, de ahí en adelante, lo convirtió en
su forma de hacer cine, sin ir más lejos, en las propias secuelas de “La noche
de los muertos vivientes”, en las que sí lo hizo de forma voluntaria y totalmente
fehaciente.
Para conocer más detalles de todo lo que fue el rodaje de la película, así como de su repercusión, hay un documental de 2012 que cuenta con entrevistas a Romero y a Hinzman, entre otros, que refleja muy bien todo esto. Su no nombre es "Birth of the living dead" (2012) y lo recomiendo totalmente.
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| un muy buen documental |
Por caminos distintos
Pese al éxito de la película, después del fiasco relacionado
con los derechos del título (o la carencia de ellos), la relación entre los coguionistas
del film, George A. Romero y John A. Russo, se deterioró hasta el punto de
decidir tomar caminos distintos y seguir cada uno por su lado, aunque todavía colaborarían en una película más, tres años después. Si bien la mayor
parte de la fama fue a parar a Romero, sobre todo por su labor de director,
haciéndose un nombre en la industria del cine independiente, Russo fue más
listo y se quedó con los derechos de explotación de hipotéticos futuros títulos
que contuviesen los términos "living dead" ("muertos vivientes").
Es por eso que, aunque de todas las secuelas de “La noche de
los muertos vivientes”, las que se consideran canónicas y directas de la
primera son las de Romero, ninguna de ellas contiene el término “muertos
vivientes”, teniendo que acabar los títulos de todas ellas con “of the dead”
("de los muertos"), pero nada de “vivientes”.
Puesto que las secuelas derivadas de esta gran película toman
caminos divergentes, trataré de forma separada y en distintos artículos cada
uno de esos caminos, dedicando otro a los remakes, oficiales o no.
En el siguiente artículo hablaré de las secuelas surgidas
del camino de Romero.
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| pack con la primera trilogía de George A.Romero en DVD |
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| edición que incluye la versión coloreada |












