05 julio, 2021

Siempre será leyenda


A mediados de la década de los 50, el novelista Richard Matheson había escrito multitud de relatos cortos, pero de momento solo había publicado dos novelas, hasta que en 1954 lanzó una tercera, titulada “Soy leyenda” (1954).

El libro, que se desarrolla en un mundo postapocalíptico situado en la, por aquel entonces, futura década de los años 70 del siglo XX, ahondaba en las peripecias de Robert Neville, el único humano superviviente de una pandemia mundial, surgida tras una guerra bacteriológica que transformó en seres vampíricos a todos los vivos que resultaron infectados y en vampiros literales a los muertos, que resucitaron a causa de la bacteria. Neville, inmune al contagio, era, por lo tanto, el único hombre vivo del planeta Tierra.

Su narrativa, oscura y desesperanzadora, era a la vez intrigante y cautivadora, aunando a la perfección el suspense, el terror y la ciencia ficción, en una obra que dio la vuelta al mundo, convirtiéndose probablemente en la novela más exitosa de un autor que cuenta en su repertorio con otras del calibre de “El hombre menguante” (1956) o “La casa infernal” (1971).

Richard Matheson

Inevitablemente, cuando una novela se convierte en un éxito de ventas y pasa a ser un clásico, la industria del cine se apresura a hacerse con sus derechos de explotación cinematográfica, lo cual no siempre resulta en un buen producto, pero muchas veces sí, ofreciendo al espectador una gratificante, buena y nueva visión de la obra a través del Séptimo Arte.

Eso es lo que sucedió con “Soy leyenda”, que se adaptó al cine en varias ocasiones, con más o menos acierto, y de ello voy a hablar hoy.

 

El Neville que fue Morgan

Una década después de la publicación de la novela de Matheson, la productora American International Productions se hizo con los derechos del libro y, en una colaboración entre Estados Unidos e Italia, produjo un film llamado “El último hombre sobre la Tierra” (1964), que contó con Sidney Salkow y Ubaldo Ragona como la pareja de directores que se hizo cargo del film. El primero, con una dilatada carrera como director de películas, en su mayoría de aventuras o westerns, pero entre las que se podía encontrar también alguna cinta de ciencia ficción; el segundo, por el contrario, nunca había dirigido una película y nunca más lo hizo después de esta.

Para el papel principal, se escogió a un actor que llevaba casi treinta años dedicándose a protagonizar películas de terror y ciencia ficción, teniendo a sus espaldas varias decenas de films de esos géneros, siendo ya un rostro de sobras conocido para el espectador. Se trataba del gran Vincent Price, que estuvo acompañado por las bellezas italianas Franca Bettoia y Emma Danieli, así como por el también italiano Giacomo Rossi-Stuart.

Vincent Price en la película

El libreto de la película fue coescrito por uno de los directores, Ubaldo Ragona, que trabajó junto a Furio M. Monetti y William F. Leicester. A su vez, el cuarto implicado en el guion fue el propio Richard Matheson, autor de la novela, que no quedó demasiado contento con el resultado, debido a los cambios introducidos, además de no gustarle la elección de los directores e incluso de Price como protagonista del film. A causa de estas discrepancias, Matheson solicitó que no se le acreditase con su nombre, ocultándose bajo el seudónimo de Logan Swanson, que sí aparece en los créditos.

Sobre su participación en el film, Matheson declaró lo siguiente: “Me decepcionó la película, a pesar de que más o menos siguieron mi historia. Creo que Vincent Price, a quien amo en cada una de las secuencias que le escribí, fue un error. También sentí que la dirección era algo pobre. Simplemente no me importaba".

una de las vampiras de esta adaptación
Uno de esos cambios fue el del nombre del protagonista, que pasó de ser el Robert Neville de la novela a llamarse Robert Morgan en el film, pero no fue el único, destacando entre ellos la profesión del protagonista, botánico en la novela y científico en la película; la representación de los vampiros, ágiles y rápidos en el libro y prácticamente zombis en el film; el personaje del perro, que en la novela es un can tímido y asustadizo que aparece y desaparece de escena, mientras que el la cinta es el fiel e inseparable compañero del protagonista; o el final de la película, que difiere mucho del original del libro.

Pese a todo, “El último hombre sobre la Tierra” es una buena película de bajo presupuesto que, incluso teniendo una discreta acogida en el momento de su estreno, con el paso de los años ha ido ganando prestigio, situándose como una de las mejores versiones de la novela de Matheson, incluso para algunos la mejor, y que cuenta con una versión coloreada lanzada años después.

cartel de "El último hombre sobre la Tierra"

La desconocida española

Tres años después del estreno del film con Vincent Price, un estudiante español de cine llamado Mario Gómez Martín, que cursaba su último año en la EOC (Escuela Oficial de Cinematografía), escogió la historia de Richard Matheson para su película de proyecto de final de carrera. Con un guion coescrito por él mismo y Alfonso Núñez Flores, una fotografía en Blanco y Negro a cargo de Jesús Ocaña y una partitura para la banda sonora de manos de Pierre Henry, Mario Gómez rodó un mediometraje de 36 minutos titulado “Soy leyenda” (1967) y que (háganme caso) probablemente sea la mejor adaptación al cine de la novela original.

excelente fotografía de Jesús Ocaña

En el reparto se encontraban nombres desconocidos como Moisés Menéndez, Ana Castor, Ricardo Palacios, Elisa Ramirez o José María Resel, mientras que los medios para su realización eran los que eran, teniendo en cuenta que era la película de un estudiante, realizada con las herramientas que la proporcionaba la escuela. Pero nada de ello impidió que resultase un film sobresaliente y la más fiel adaptación de la novela de Matheson.

Moisés Menéndez como Robert Neville

Lo curioso de esta película es que, precisamente por su naturaleza de proyecto estudiantil y no de producto comercial, su existencia era desconocida por casi todo el mundo hasta el año 2020, momento en el que, por culpa del confinamiento domiciliario llegado a causa de la pandemia mundial de COVID-19, las salas de cine cayeron en desgracia por su desuso y surgieron infinidad de iniciativas alternativas a través de Internet.

Una de estas iniciativas fue la de la Filmoteca Española, que durante los meses de primavera de 2020 puso en marcha el proyecto “Doré en casa”, que se encargaba de poner a disposición de todo el mundo, a través de su página web, gratuitamente y por tiempo limitado, las proyecciones de copias restauradas de films salidos de su fondo de archivo, muchos de ellos, rescatados directamente de la EOC. Entre ellos se encontraba esta maravillosa obra de Gómez Martín, una joya oculta durante muchos años que recomiendo encarecidamente a todo el mundo que intente verla por todos los medios que tenga a su alcance.

fotograma del mediometraje con el título 

La apuesta comercial

En 1971, nadie había oído hablar de la versión española de Mario Gómez y hacía ya siete años de aquella producción italoamericana de Serie B que protagonizó Price, así que Hollywood decidió que era el momento de producir otra película que adaptase la novela de Matheson, esta vez con más presupuesto, en color y con una gran estrella en el papel principal. Llegó así “El último hombre… vivo” (1971).

Warner Bros había visto como tres años antes triunfaba una película de una productora que era su competencia directa, la 20th Century Fox. Se trataba de un film de ciencia ficción distópica en la que el panorama postapocalíptico había transformado el mundo tal y como lo conocemos y, además, había funcionado muy bien en taquilla. La película era de “El planeta de los simios” (1968) y su estrella protagonista era el actor Charlton Heston. Así que, sin más dilación, Warner contrató a Heston para protagonizar otro film que narraría las andanzas de un héroe a través de un mundo desolado y lleno de peligros.

Carlton Heston en el film

Boris Sagal se encargaría de dirigir la filmación del guion escrito por John William Corrington, Joyce Hooper Corrington y William Peter Blatty, mientras que el reparto que acompañaría a Heston contaría con los rostros de Anthony Zerbe, Rosalind Cash, Paul Koslo, Lincoln Kilpatrick o Eric Laneuville, entre otros.

Era una época en la que Estados Unidos estaba pendiente de la Guerra Fría contra el comunismo y en la que la amenaza de una guerra nuclear o bacteriológica era el centro de muchas conversaciones, así que el film se aprovecha de esto y contextualiza el origen de la pandemia en una guerra bacteriológica entre China y la URSS. Por lo demás, su argumento se aleja bastante del de la novela y bebe más de los conceptos de la versión cinematográfica de 1964 que del propio libro, resultando finalmente más un remake que una nueva adaptación.

el aspecto de los vampiros en esta versión

Pese a que es una película muy correcta, con buenas interpretaciones y realmente entretenida, es inevitable no ver la contemporaneidad de algunos de sus elementos, como pueden ser el vestuario, los escenarios o incluso el lenguaje, resultando un film de los que les cuesta envejecer bien. Eso no quiere decir que no sea una buena película y totalmente disfrutable, que lo es, ni que no haya quien la considere la mejor de todas las adaptaciones de la novela, que los hay, sin embargo, yo la colocaría unos escalones por debajo de las dos primeras, siendo la española la que queda por encima de las demás.

póster de "El último hombre...vivo"


El plagio anticipado

Más de tres décadas después del estreno “El último hombre… vivo”, ya en el nuevo siglo, Warner Bros todavía tenía los derechos de la novela y decidió retomar el proyecto de una nueva versión de la historia, uno que había iniciado en 1994 y que dejó congelado por problemas presupuestarios. Así pues, en 2006 inició la preproducción de una cinta adaptada a los nuevos tiempos y con un gran presupuesto, que se programó para ser estrenada en 2007. Algo de lo que se enteraron en la productora The Asylum, unos estudios expertos en producir “mockbusters”, es decir, films de bajo presupuesto que se dedican a plagiar grandes producciones, lanzando sus versiones no oficiales en las mismas fechas que las originales, con la finalidad de aprovechar su tirón comercial.

The Asylum cuenta en su extensa filmografía con productos como “Vampires vs. Zombies” (2004), que se encarga de plagiar a “Freddy vs. Jason” (2003); “King of the Lost World” (2005), que imita a “King Kong” (2005); “H. G. Wells' War of the Worlds (2005), copia de “La guerra de los mundos” (2005); “The Da Vinci Treasure” (2006), plagio de “El código Da Vinci” (2006); “Pirates of Treasure Island” (2006), imitación de “Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto” (2006); “AVH: Alien vs Hunter” (2007), un duplicado de “AVP2: Alien vs Predator 2 - Requiem” (2007)… y así con una larguísima lista de plagios que engrosan sus filas. Eso mismo es lo que hizo con la producción que Warner preparaba, anticipándose unos meses a su estreno, siendo lanzada el 18 de noviembre de 2007, directa a videoclub, bajo el título de “I am Omega” (2007).

algunos mockbusters de The Asylum

Aunque la película no es oficial, por carecer de los derechos, su argumento cuenta exactamente la misma historia: Tras una pandemia que ha hecho mutar a toda la población mundial, el último superviviente del planeta Tierra ha de enfrentarse a las peligrosas criaturas vampíricas que invaden ahora el mundo. Así pues, con escasa calidad, pésimos efectos especiales y unas interpretaciones lamentables de un reparto que contó con un montón de caras desconocidas, exceptuando a su protagonista, un desafortunado Mark Dacascos completamente venido a menos, The Asylum presentaba su propia versión no oficial de la novela de Matheson.

cartel de "I am Omega"

La más exitosa

Pese al lanzamiento del plagio, Warner Bros, todavía con su película inédita, no cambió en absoluto sus planes y siguió adelante con las fechas previstas para el estreno de la superproducción que adaptaría la novela de Matheson a la gran pantalla, 36 años después de que lo hiciera con la versión protagonizada por Charlton Heston. Había puesto en ella mucho esfuerzo y dinero, y tenía depositadas grandes esperanzas en su proyecto, así que el 11 de diciembre de 2007 llegó el estreno de la película, que, por primera vez desde aquella versión española dirigida por Mario Gómez, se tituló como la novela: “Soy leyenda” (2007).

Para interpretar a esta nueva y moderna versión de Robert Neville, se apostó por un actor de moda en ese momento, un rostro muy querido y muy conocido por todos: Will Smith. El actor no realizó la mejor de sus interpretaciones, pero es cierto que el film tampoco lo requería, así que podría decirse que estuvo a la altura de la película y de lo que el espectador podría esperar. Además, aprovechó para conseguirle un pequeño papel en la cinta a su hija Willow Smith, que por aquel entonces era solo una niña, y que formó parte de un escaso reparto que también contó con Emma Thompson.

Will Smith interpretando a Robert Neville

El libreto fue coescrito por Akiva Goldsmany y Mark Protosevich y, nuevamente, se aleja bastante de la novela, volviendo a retratar a Neville como un científico, en este caso un virólogo que trabaja para encontrar un antídoto, y al perro como su fiel compañero. Sin embargo, aquí los vampiros sí que se asemejan un poco más a los de la novela, siendo veloces y capaces de trepar por las paredes, algo que en el pasado no pudo plasmarse en los films, probablemente, por las carencias, tanto de su presupuesto, como de los efectos especiales de los que se disponía en la época. Por su parte, la pandemia aquí no es producto de una guerra bacteriológica, sino de un virus creado por el ser humano en un laboratorio y que originalmente iba a ser una cura para el cáncer.

los vampiros modernizados de esta película

Todo ello coordinado bajo la batuta del elegido para dirigir el film, que fue Francis Lawrence, un director de videoclips de grandes estrellas de la música que solamente había dirigido una película hasta ese momento: “Constantine” (2005), protagonizada por Keanu Reeves, que dirigió dos años antes. Pese a su inexperiencia, no lo hizo nada mal, ofreciendo una película totalmente comercial, pero muy entretenida y correcta en todos los aspectos.

La película fue todo un éxito, recaudando más de 585 millones de dólares en taquilla y convirtiéndose, no solo en la más exitosa de las adaptaciones de la novela, sino también en la más conocida para el público en general, sobre todo para los más jóvenes, de entre los que la mayoría desconocía la existencia de las anteriores versiones.

póster de "Soy leyenda"

Así pues, tras cinco películas estrenadas, la novela de Richard Matheson y la historia que contienen sus páginas, se ha convertido en uno de esos argumentos recurrentes y siempre agradecidos de adaptar a la gran pantalla, con lo que probablemente veremos más versiones en el futuro, en algunas ocasiones siendo más fieles a la novela y en otras más centradas en complacer al espectador, pero siempre manteniendo el hilo argumental que el novelista plasmó en las páginas de su libro, con lo que seguro que un día volveremos a ver en celuloide al solitario Robert Neville recorriendo durante el día los parajes de un mundo desolado, mientras por la noche se oculta de la amenaza de una población de vampiros que ansían acabar con el último hombre vivo sobre la Tierra.

Dejo una foto de las ediciones en formato físico que tengo en mi colección de todas adaptaciones de la novela de Richard Matheson, algunas de ellas autoeditadas, al no existir edición en España.


4 comentarios:

  1. Richard Matheson es un gran escritor. Apuntar que la película con Hugh Jackman "Acero Puro" está basada, aunque muy libremente en un relato corto de Matheson. No conocía esa versión española

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    1. Ni yo sabía que "Acero puro" adaptaba un relato de Matheson. Interesante.
      Muchas gracias por leer, Iván.

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    2. Así es. También hay un capítulo de la mítica serie "La Dimensión Desconocida" que se basa en ese relato

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    3. Si no recuerdo mal, Matheson es el responsable de cerca de una veintena de episodios de "The Twilight Zone". Una de mis series favoritas.

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