Me gustaría hablaros de los que, para mí, son los tres grandes mitos del cine de terror llegados en una época en la que los films de este género invadieron las salas y los hogares dejando una huella imborrable.
Pero, como no es algo que se pueda contar en pocas líneas, iniciaré una serie de entradas divididas en capítulos. Hoy comenzaremos por los orígenes.
Si nos referimos a los monstruos o personajes de terror más famosos, y hemos de elegir solamente unos pocos, seguro que los que a la mayoría nos vienen a la mente son el conde Drácula, el monstruo de Frankenstein, el hombre lobo, la momia, Fu-Manchú, el hombre invisible, Jack el destripador, el fantasma de la ópera o el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Obviamente omitiendo todos aquellos personajes modernos como pueden ser Freddy Krueger, Jason Voorhees, Norman Bates, Hannibal Lecter, Michael Myers, Leatherface, o Jigsaw.
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| Parte de la galería de monstruos clásicos |
Pero es de esos primeros que he nombrado de los que a día de hoy más
versiones, adaptaciones o secuelas se han hecho, y los que más campos abarcan,
tales como cine y TV, literatura, cómics, juegos de rol, juguetes, disfraces y
un sinfín de sectores más.
Son los clásicos del terror por antonomasia, y por más que Chucky,
el muñeco diabólico, Ghostface, el asesino de la saga Scream o
cualquier otro de los monstruos contemporáneos se hayan hecho un lugar entre
los más conocidos y consumidos, nadie negará que los que fueron, son y serán
los auténticos ancestrales, son sin duda los que nombré primero.
Pues bien, hay tres actores que han interpretado, y en muchos casos en más
de una ocasión, a casi todos esos personajes clásicos.
Ellos son para mí los tres grandes del terror, los mitos indiscutibles que han
hecho que muchos de estos personajes sean hoy lo que son y no hayan caído en el
olvido. Estoy hablando de Bela Lugosi, Boris Karloff y Lon
Chaney Jr.
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| Bela Lugosi, Boris Karloff y Lon Chaney Jr. |
Luego llegaron otros, en ocasiones mejores, en otras peores y en otras con
el mismo talento que estos tres, como pueden ser Vincent Price, Christopher
Lee, Glenn Strange, John Carradine o Peter
Cushing; grandes entre los grandes, pero, aunque algunos de ellos hayan
sido mejores actores, no reflejan lo que representan los tres que crearon las
bases del género en el cine sonoro.
No fueron actores que sirvan como ejemplo de lo que significa
interpretar, no son las mejores referencias en arte dramático y
no llegaron a la gran pantalla para conseguir llenar una vitrina de premios al
mejor actor.
No, no fue eso lo que hicieron. Lo que hicieron fue crear unos personajes,
hacerlos suyos, imbuirlos de su propia personalidad haciendo que naciera un
monstruo paralelo al original de sus respectivas novelas o leyendas populares.
Fabricaron al Drácula del celuloide, que poco tiene que ver con el de Bram
Stoker, pero que sigue siendo el que nos imaginamos cuando nos lo nombran;
construyeron al monstruo de Frankenstein del cine, poco fiel al de Mary
Shelley pero sin duda el que todos tenemos en mente; confeccionaron
al hombre lobo de la gran pantalla, análogo al de los mitos y
leyendas que se colocó por encima de éstas siendo el que todos proyectamos en
nuestra cabeza cuando lo imaginamos.
Estos tres hombres, de vidas trágicas y difíciles, son los responsables de que los monstruos del cine sean tal y como los conocemos.
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| Lon Chaney sénior |
Puesto que en este
primer capítulo os hablo de los orígenes, cabe destacar que hay un
cuarto mito que podría catalogarse como “el mito de los mitos
del cine de terror”, que es anterior a los tres de los que os hablo (en
fama y trayectoria, pero no en edad en todos los casos) y que, seguramente, fue
una referencia para ellos. Por lo menos para Lon Chaney Jr. seguro que lo fue,
porque hablo ni más ni menos que de su padre: Lon Chaney, “el
hombre de las mil caras”, conocido así por su habilidad para encarnar
cualquier tipo de papel y por su facilidad para el disfraz, para los
cuales él mismo ideaba y elaboraba su maquillaje.
Os escribo un poco sobre él pero no lo incluyo entre los actores de los que
os quiero hablar porque este actor pertenece a una generación anterior, la del
cine mudo, y falleció en 1930, justo cuando la oleada de cine de terror sonoro
comenzaba, dejando a sus espaldas, ya que era bastante reacio a las nuevas
tecnologías, un solo film no mudo que produciría la Metro Goldwyn Mayer:
“El Trío Fantástico (The unholy three, 1930)” del director Jack
Conway, remake sonoro de su versión muda de 1925 del mismo título
dirigida por Tod Browning y que también protagonizó Chaney.
Tras el estreno de la versión sonora, Lon Chaney firmó una declaración jurada donde decía que cinco de las voces de la película eran suyas: el ventrílocuo, la anciana, el muñeco, la joven y el loro, demostrando en su único film sonoro que sus grandes cualidades artísticas no eran únicamente de interpretación corporal y que, si hubiese sobrevivido al cine sonoro, muy probablemente hubiese cambiado la historia del cine tal y como la conocemos. Fue un maestro.
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| Jorobado de Notre Dame y Fantasma de la ópera de Chaney |
Pero no necesitó de
ese cine sonoro para dejar una huella imborrable. Chaney también dejó atrás
muchos títulos mudos de terror en los que fue el pionero en crear, personalizar
y eternizar al monstruo interpretado, a los cuales hizo suyos, sobre todo,
gracias a sus maquillajes propios, logrando también que a día de hoy y por
muchas versiones que se hayan hecho, los imaginemos todavía tal cual él los dio
a luz, como pueden ser Quasimodo en "El jorobado de
Notre Dame (1923)" o Erik en "El
fantasma de la ópera (1925)" entre otros muchos.
Sobre la representación tan personal de sus personajes, Chaney afirmó en una entrevista a la revista “Movie:
”Quería recordarle al público que incluso quienes se encuentran más abajo en la escala de humanidad pueden tener en su interior la capacidad de sacrificio. El pordiosero empequeñecido y deforme que vemos en las calles podría tener los más nobles ideales. La mayoría de mis papeles desde El jorobado de Notre Dame, como El Fantasma de la Ópera, He Who Gets Slapped, El trío fantástico, etc., han tenido incorporados el tema del sacrificio y la abnegación. Son estas historias las que quiero contar".
En 1957 Joseph Pevney dirigió una película biográfica de
la vida de Lon Chaney titulada "El hombre de las mil caras (1957)”
donde James Cagney daba vida a Chaney. Os la recomiendo
encarecidamente.
Aquí podéis ver un tributo a Lon Chaney que he encontrado en Youtube.
Antes de que las compañías norteamericanas comenzaran su epopeya con los mitos del terror, el cine de miedo tuvo sus inicios, como todos los géneros, y quiero explicarlos brevemente:
En los años 20, el cine mudo, concretamente el europeo, fue el precursor del género, en gran medida gracias al expresionismo alemán, un estilo de hacer cine que debe su nombre al género expresionista en pintura y que se basaba en planos rodados mayoritariamente en interiores y que nos mostraba escenarios anormales: fondos pintados con colores chillones, arquitectura de extrañas formas cubistas, ventanas triangulares o trazos oblicuos que por lógica habían de ser de ángulos rectos. Si comparamos este estilo con lo que hoy podemos encontrar en nuestras pantallas, bajo mi punto de vista, el director Tim Burton debe al expresionismo alemán el peculiar modo de escenificar sus películas. Aprovecho y manifiesto, como ya he dicho varias veces, que sería muy apropiado si el señor Burton pensara en hacer un remake de “El retrato de Dorian Gray (1945)”.
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| Expresionismo alemán puro en "El gabinete del Dr. Caligari (1920)" |
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| Max Schreck como Nosferatu |
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| Algunas piezas de mi colección pertenecientes a los orígenes mudos del cine de terror y el biopic de Lon Chaney |
Resto de capítulos de Los Mitos del Terror:
Cáp. II, Cáp. III y Cáp. IV





















